lunes, 1 de mayo de 2017

Dos coberturas diferentes para el mismo hecho.

La primera corresponde a Ezequiel Viéitez, para el diario Clarín del 28 de abril pasado. La segunda, a Silvina Friera, para el diario Página 12 del mismo día. Ambas destacan el cruce de palabras entre el polémico Pablo Avelluto, Ministro de Cultura de la Nación y el presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher, así como las partes más sustantivas del discurso de la escritora Luisa Valenzuela.

I
Cruce de palabras fuerte
en la apertura de la Feria

Pablo Avelluto
La apertura de la 43a. Feria Internacional del Libro (FIL) estuvo marcada por las declaraciones fuertes. La situación de la industria editorial, después de un 2016 en que las ventas de libros cayeron "entre un 15 y un 20 por ciento", según dijo en su discurso el presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher, fue el eje. Luego de palabras que describieron sin atenuantes el presente del negocio editorial, a su turno, el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, apeló a una salida irónica: "Conmigo no, Martín", parafraseó a Beatriz Sarlo, para luego enumerar las acciones de estímulo que lleva adelante la cartera que encabeza y hacer referencia a una situación económica que empieza a reactivarse.

El discurso central de la inauguración, a cargo de la escritora Luisa Valenzuela, también tuvo potencia. Se centró en el lugar de la mujer en la cultura y en el deber de combatir la era de la "posverdad". Entre personalidades y funcionarios también la escuchaba el ministro de Cultura porteño, Angel Mahler, que antes había subrayado la política de estímulo para las bibliotecas públicas porteñas.

En su presentación, titulada El poder de la Palabra, Valenzuela se declaró como "portavoz de las escritoras argentinas, pasadas y presentes, muchas de las cuales merecerían formar parte de los cánones que hasta hoy las ignoran". Y, en ese sentido, destacó la figura de Elvira Orphée y María Granata.

"Impera la posverdad, esa 'mentira emotiva' nacida para modelar la opinión pública desdeñando los hechos fehacientes y los datos verificables, esa lengua de madera (a decir de los franceses) especial para construir discursos engañosos, que llegan a convencer porque resultan atractivos, tranquilizadores, o quizá ¿convenientes? La era de la posverdad. Qué tremenda definición para los tiempos actuales. Tiempos de un ubicuo Moloch, ese monstruo bíblico con panza de fuego que traga a los nuevos desamparados y los multiplica: trabajadores desplazados, estudiantes, docentes, investigadores, inmigrantes, hasta mujeres, porque nos están convirtiendo en una población de riesgo", interpeló.

En ese contexto, destacó a la Feria como una oportunidad para el debate y el pensamiento. Y, actualizando a Chéjov, propuso al intelectual no como alguien que resuelva los problemas sino que ayude a plantearlos correctamente. Los intelectuales "son quienes ponen un signo de pregunta ante las certidumbres de los poderosos", resaltó. Evocando palabras de Carlos Fuentes en cuanto a todos los significados del libro, también pidió por una educación "pública, laica, en paz y sin discriminaciones". Pareció aludir a una polémica de los últimos días

Habló de "discursos sin filtro que avalan femicidios" y remató: "La lucha por la defensa de nuestros legítimos derechos se entabla desde todos los frentes, y la fuerza de la palabra es un elemento crucial que atraviesa cada uno de ellos".

Antes había tenido lugar el contrapunto entre Gremmelspacher y Avelluto. El titular de la Fundación El Libro planteó que pese a que el ministro conoce la actualidad sectorial, por su pasado en la industria, hay problemas que continúan y "los que teníamos se han agravado y han surgido otros nuevos".

Gremmelspacher aludió a la baja en el consumo, pidió que se libere el pago del IVA en la compra de papel para las editoriales -beneficio perdido en los '90- y advirtió sobre el peligro de un impuesto que habría propuesto el Ministerio de Economía y que gravaría al libro nacional con un IVA del 19%. El editor también pidió recuperar el volumen de compras de libros que solía realizar el Ministerio de Educación y que se redujo el año pasado.

Por momentos a un paso de enojarse, Avelluto respondió. "Esta no es la peor crisis de la Industria editorial. No hay ningún tiro de gracia en ningún lugar sobre un sector que es enormemente pujante, que en muchas situaciones peores, dictaduras, hiperinflaciones, megadevaluaciones, logró salir adelante", enfatizó. Apeló a la innovación y la salida al mundo para volver a crecer. Y mencionó varios programas en marcha: desde la ayuda que Cultura les dio a 58 libreros de distintos puntos del país para que participen en las Jornadas Profesionales en la Feria, hasta los 12 millones de pesos que se canalizaron para la compra colectiva de libros en bibliotecas populares. Mencionó, también, más de 20 mil libros que llegarán a las casas con la entrega de viviendas sociales este año. Y, en un extenso repaso, sumó la compra de "casi medio millón de libros infantiles para el programa El Estado en tu barrio".

En ese eje adelantó que el Ministerio facilitará el traslado de editores y autores a ferias internacionales, como Liber, en España, que tendrá a Argentina como invitada en octubre, o la de Bogotá, el año próximo. “Con un criterio de selección que no sea el de la simpatía partidaria que se utilizó a lo largo de los últimos 12 años en nuestros país”, recalcó. Entre otros logros, como el crecimiento del acervo de la Biblioteca Nacional, centró entre los objetivos de su cartera "reducir prejuicios y generar mecanismos de transparencia", incluyendo una referencia a los cambios que se llevan adelante en el INCAA. Dos miradas anoche chocaron de frente.


II
Una apertura sin frases de ocasión

Luisa Valenzuela
La inauguración de la 43° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con Los Ángeles como ciudad invitada, fue el escenario donde se desplegó el asunto de enfrentar la posverdad, “las falsas verdades que obnubilan el entendimiento”, como definió de manera ejemplar Luisa Valenzuela, en una apertura memorable. “Del duelo hacemos potencia”, suelen repetir las Madres de Plaza de Mayo, a quienes recordó al cumplirse los 40 años de su primera ronda. Pero antes de escuchar a la autora de Cambio de armas, habló Martín Gremmelspacher, presidente de la Fundación El Libro. “La industria editorial está atravesando uno de sus momentos más delicados, con caídas en las ventas del 25 por ciento, lo que afecta especialmente a las pequeñas y medianas editoriales. De un año al otro se han dejado de producir 20.000.000 millones de ejemplares, o sea casi 55.000 ejemplares por día”, ilustró Gremmelspacher y recordó que el año pasado, en el mismo lugar, el ministro de Cultura Pablo Avelluto hizo referencia al conocimiento que tenía por haber pertenecido al sector. “La verdad, señor Ministro, es que no sólo continuamos con esos mismos problemas, que arrastramos sin resolverlos, sino que los que teníamos se han agravado y han surgido otros nuevos. El otro brazo de la tenaza que asfixia al sector es la subida de los costos impulsados por los desmedidos aumentos de las tarifas de servicios”, explicó el presidente de la Fundación El libro.  

“La asimetría impositiva es de los problemas tradicionales que enfrenta el libro. A fines de la década del 90 el sector editorial dejó de compensar el Impuesto al Valor Agregado sobre el papel contra el Impuesto a las Ganancias. Necesitamos en estos momentos, como medida de emergencia, recuperar esa situación fiscal en forma urgente, camino a un tratamiento impositivo que nos permita recuperar todos los IVA pagados durante el proceso industrial y comercial, tanto editores como libreros. Nuestros principales competidores, México, Colombia y España, tienen políticas públicas activas de protección a la industria editorial y, aunque parezca mentira, Argentina no las tiene”, comparó el presidente de la Fundación y precisó que por la ausencia de protección el país quedó relegado al cuarto puesto dentro del mercado hispanohablante. El sector editorial está preocupado por un proyecto de reforma impositiva, aparentemente solicitado por el Ministerio de Economía a una conocida institución privada, que incluye como propuesta gravar al libro argentino con un IVA del 19 por ciento y que implicaría la derogación de la excepción sostenida por todos los gobiernos durante décadas. “De aplicarse esta medida, sería el tiro de gracia para el libro argentino”, sentenció Gremmelspacher. Avelluto reconoció que fue un año “muy difícil” para muchos argentinos. “Viví muchas crisis económicas y financieras, y vi en cada una de ellas cómo el sector editorial, a través de su talento, se las ingenió para salir adelante. Por lo tanto, parafraseando a una querida amiga escritora, Beatriz Sarlo: ‘Conmigo no, Martín’. Esta no es la peor crisis de la industria editorial, no hay ningún tiro de gracia. Que la situación es difícil, lo comparto. Que en el último trimestre del año pasado las cosas empezaron a mejorar es un hecho”.

Valenzuela definió la posverdad como “esa mentira emotiva nacida para  modelar la opinión pública desdeñando los hechos fehacientes y los datos verificables, esa lengua de madera especial para construir discursos engañosos, que llegan a convencer porque resultan atractivos, tranquilizadores, o quizá convenientes” y destacó que estos son tiempos de un ubicuo Moloch, “ese monstruo bíblico con panza de fuego que traga a los nuevos desamparados: trabajadores desplazados, estudiantes, docentes, investigadores, inmigrantes, hasta mujeres porque nos están convirtiendo en una población de riesgo”. La presidenta del PEN Argentina afirmó que le cabe a la literatura “asumir su papel de superficie reflectante, útil para echar luz sobre aquellos espacios que se busca mantener a oscuras” y garantizó que “en la lectura encontraremos armas defensivas para enfrentar el horror del mundo, armas que pueden llegar a descolocar a quienes se sienten dueños incuestionados de la verdad”. La autora de Aquí pasan cosas raras señaló que “la lucha por la defensa de nuestros legítimos derechos se entabla desde todos los frentes, y la fuerza de la palabra es un elemento crucial”. “Cuando quienes detentan el poder parecerían vivir en la RA, la Realidad Aumentada en la cual los elementos físicos tangibles se combinan con elementos virtuales, noso- tros en este suelo, con o sin ciudadanía, atendiendo al preámbulo de nuestra Constitución, somos habitantes de otra RA, la República Argentina. Y alzamos la voz. Cada vez más fuerte se hace oír la palabra para enfrentar la gran ola de esta posmodernidad líquida que amenaza arrasarnos convertida en tsunami”.



sábado, 29 de abril de 2017

La solicitada contra el pacto espurio de la UBA, el Instituto Cervantes, la UNAM, la Universidad de Salamanca cumple un año

El éxito de la convocatoria para repudiar el convenio que le otorga valor universal al Servicio Internacional de Evaluación de  la Lengua Española, propuesto por el Instituto Cervantes y un consorcio de universidades de España y Latinoamérica, demuestra que la movilización de la comunidad intelectual de la lengua castellana está lejos de haberse agotado. Esta semana, en la que esta solicitada cumple un año, seguimos actualizando la lista de firmantes ya que,  diariamente continúan llegando adhesiones de todo el espectro de la lengua. Por lo tanto, seguirá abierta la recolección de firmas de todos aquéllos interesados en dejar sentado en este blog su repudio ante un pacto realizado de espaldas a la sociedad. 


Como ya se ha explicado, no sólo han firmado la nota que se reproduce a continuación escritores, traductores, correctores, editores, intelectuales en general (historiadores, sociólogos, antropólogos, arqueólogos y periodistas, además de directores teatrales y actores), sino también un gran número de profesores de Literatura Española e Hispanoamericana, lingüistas, filólogos y lexicógrafos, que desempeñan sus tareas en  universidades argentinas y extranjeras. Acaso ellos están mejor capacitados para entender el problema que los contadores, veterinarios y dentistas que votaron positivamente el acuerdo en una sesión del Consejo Superior de la UBA…  quince días posterior al anuncio oficial del Instituto Cervantes en el Congreso de la Lengua de Puerto Rico.

La solicitada y la lista estarán disponibles para quien desee consultaras y, eventualmente, sumarse. Para hacerlo sólo tiene que enviar un mail a clubdetraductoresliterarios@gmail.com


Solicitada

Los abajo firmantes, escritores, intelectuales, docentes, investigadores y artistas del universo de la lengua castellana, queremos manifestar nuestro absoluto repudio al Memorándum de Entendimiento, un conjunto breve de artículos, con el cual la UBA se integra al convenio firmado entre el Instituto Cervantes, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Salamanca, que pretende otorgarle al Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE) valor universal y hegemónico. Consideramos que se trata de  una grave intromisión en la independencia lingüística de Latinoamérica, así como de un perjuicio a los intereses políticos y comerciales de la región.
A
Martín Abadía, Cecilia Abdo-Ferez, Enrique O. Abeya-Gilardon, Eleonora Acosta, Mónica Acosta, Gabriela Adamo, Lucas Adur, Silvia Aguilera (Chile), Cecilia Aguirre (Brasil), Claudia Aguirre, Osvaldo Aguirre, Abel Ahumada, Laura Alcoba (Francia), Diego Alfaro Palma (Chile), Fernando Alfón, Javier Almeida, Mariano Altamirano, Matías Allende Contador (Chile), Adriana Amante, Susana Anaine, Jotaele Andrade, Maria Teresa Andruetto, Daniela Ansa, Angelika Antonio Rubin, María Amelia Arancet Ruda, Graciela Aráoz, Sol Aréchiga (México), Fernanda Aren, Teresa Arijón, Elvira Arnoux, Jaime Arrambide, Alessio F. Arredondo,  Adriana Astutti, Alejandra Atadía, Jorge Aulicino, Florencia Ávalos, Márgara N. Averbach,
B
Claudia Bacci, Cecilia Bajour, Miguel Balaguer, Alejandro Balazote, Lidia M. T. Rádis Baptista (Brasil), Florencia Baranger-Bedel, Magnolia Brasil Barbosa do Nascimento (Brasil), Pablo Bardauil, Julina Barembuem (Francia), Ian Barnett, Carolina Bartalini, Alcira Bas, Carlos Battilana, Matías Battiston, Gustavo Beade, Eric Beaumatin (Francia), Roberto Bein, Natalia Belenguer, Sonia Bello, Bárbara Belloc, Asher Benatar, Laura Benítez, Julia Benseñor, Daniela Bentancur, Diego Bentivegna, Gladys Berisso, Angel Berlanga, Emilio Bernini, Eduardo Berti, Concepción Bertone, Pablo Betesh, María de los Ángeles Bianchi, Ana Lia Biderman, Sonia Bierbrauer, Mónica Billoni, César Bisso, Sonia Blank, Andrea Bohrn, Elisa Boland, Karina Bonifatti, Piedad Bonnet (Colombia), Juan Bonilla (España), María Angélica Bonilla, Manuel Borrás (España), Claudia Borzi, Pablo Braun, Jorge Brega, Matías Bruera, Jorge Bustamante García (México/Colombia), 
C
Marcelo José Cabarcas Ortega (Colombia), Gabriela Cabezón Cámara, Rubén Faustino Cabrera, Susana Cabuchi, Javier Calvo, Caterina Camastra (México), Silvia Camerotto, Silvana Campanini, Magdalena Cámpora, José Aníbal Campos (Cuba), Marco Antonio Campos (México), Sibila Camps, Martín Caparrós, Anália Capdevila, María Ester Capurro, Pablo Caramelo, Marina Cardelli, Sandra Carli, Sandra Carrazzoni, Penélope Cartelet, Elizabeth Casals,Fabián Casas, Fernanda Castelano Rodrigues (Brasil), Alejandro Castro, Nora Catelli, Maite Celada (Brasil), Marcelino Cereijido (Argentina/México), Rocío Cerón (México), Valeria Cervero, Gabriela Cetinas, Sergio Chejfec, Matías Chiappe (Japón), Ricardo Chiesa, Micaela Chirif (Perú), Luis Chitarroni, Federico Ciamberlini, Ángela Ciocca, Susana Civitillo, Oliverio Coelho, Marcelo Cohen, Monona Cohen, Sara Cohen, Andrea Cofán, Javier Cófreces, Vanina Colagiovanni, Nicolás Coletto, María del Carmen Colombo, Gabriela Comte, Germán Conde, Oscar Conde, Carlos Roberto Conde Romero (México) Estela Consigli, Jorge Consiglio, Sandra Contreras, Lucila Cordone, Luciana Cordo Russo, Claudina Corel (Francia), Silvio Cornú, Juan David Correa (Colombia), Sylvia Costa, Beatrice Couteau, Flor Cresta, Américo Cristófalo, Claudio Crivelli, Marcela Croce, Adriana Cristina Crolla, Graciela Cros, Esther Cross, Anna Crowe (Escocia),
D
Julián D'Alessandro, Paola D’Angelo, Guillermo David, Jan de Jager (Argentina/Holanda), Santiago de Miguel, Pablo De Santis, Juan de Sola (España), Juan José Delaney, Claudia Del Blanco, Silvia Delfino, Laura Demaría (EE.UU.), Valentín Díaz, Mariana Di Cío (Francia), Ariel Dilon, María Teresa D'Meza (Cuba), Mariana Dimópulos, María di Stefano, Ignacio Di Tulio, Ángela Lucía Di Tullio, Leonora Djament, Jordi Doce (España), Nora Domínguez Rubio, Leandro Donoso, José Arlindo Dos Santos (Brasil), Elsa Drucaroff,
E
Víctor Ego Ducrot, Andrés Ehrenhaus, Laszlo Elderyi (Uruguay), Neide Elias (Brasil), Alejandra Elichabe, Verónica Engler, José María Espinasa (México), Carolina Esses, Juan José Estévez, Víctor Everest (México), 
F
Geneviève Fabry (Bélgica), Sylvia Falchuk, Adrián Fanjul, Ángel Faretta, Cristina Farías, Adriana Fernández, Nancy Fernández, Zulema Fernández, Álvaro Fernández Bravo, Javier Fernández Miguez, Inés Fernández Moreno, Martina Fernández Polcuch, Gustavo Fernández Walker, Alex Ferrara, Santiago M. Ferro, Horacio Fiebelkorn, Tamara Figueroa, Judith Filc (Estados Unidos), Diego Fischerman, Graciela Foglia (Brasil), Laura Fólica, Jorge Fondebrider, Diego Forte, Larisa Fostinone Locoselli (Brasil), Ana Franco (México), Silvana Franzetti, Daniel Freidemberg, Silvina Friera, Leonardo Funes, Alejandra Furfaro,
G
Pablo Gaiano, Carlos Gamerro, Lélia Gándara, Flavia García (Canadá), Alicia García Bergúa (México), Inés García Botana, Antonia García Castro, Gabriela García Cedro, María Blanca García Gandolfo, Emilio García Wehbi, Marietta Gargatagli, Inés Garland, Florencia Garramuño, Teresa Garufi, Miguel Gaya, Jorge Geffner,  Francisco Gelman Constantin, Nicolás Gelormini, Alicia Genovese, Analía Gerbaudo, Mabel Giammatteo, Pablo Gianera, Federico Gianotti, Daniel Gigena, Sol Gil, María del Carmen Gilardón, Abel Gilbert, Paula Giménez Zapiola, Gabriel Giorgi, Mónica Girón, Andrea Giunta, Marisa Godoy, Myriam Leonor Godoy Arroyo, Graciela Goldchluk, Víctor Goldstein, Alejandro González, Betina González, Horacio González, Jonio González, Neide Maia González (Brasil), Rafael Goñi, Nathalie Greff-Santamaria, Inés Grimland, Ezequiel Grimson, Lucía Grodsinsky, Paula Grosman, Irene Gruss, Roberto Guareschi, Leila Guerriero, Richard Gwyn (Gales),
H
Fabián Haim, Claudia Hartfiel, Liliana Hayat, Liliana Heer, Dolores Hernández, Itziar Hernández (España), Patricia Hernández, Frida Herz, Alejandro Horowicz, Luis Francisco Houlin Dintrans, Claudia Hortas,
I
Ricardo Ibarlucía, Carla Imbrogno, Pablo Imen, Pablo Ingberg, José Insúa, Fabián Osvaldo Iriarte, Pola Iriarte (Chile), Jorge Isaías,
J
Carlos H. Jacobo, David Jacobson, Natalia Jakubecki, Alexandra Jamieson Barreiro, Ana María Jaramillo (Colombia/México), Darío Jaramillo Agudelo (Colombia), Noé Jitrik, Silvia Jurovietzky,Mario Jursich (Colombia),  
K
Tamara Kamenszain, Laura Kaplan, Alejandra Patricia Karamanian, Alejandro Kaufman, Edna Inés Kelly, Sergio Kiernan, Guillermo Korn, Alberto Kornblihtt, Laura Malena Kornfeld, Eduardo Kragelund, Paula Krajnc, Christian Kupchik,
L
Juan Manuel Lacalle, Nora Laffont, Mónica Lago, Patricia Lálage del Vall, María Lanese, Gabriela Lapalma, Alicia Laplace, Cecilia Lasa, Alejandra Laurencich, Daniela Lauria, Denise León, Mara Faye Lethem (Estados Unidos),  Mauro Libertella, Daniel Link, Jorge Locane (Alemania), María Rosa Lojo, María Pía López, Hugo López Araiza Bravo (México), Eugenio López Arriazu, Carlos López Beltrán (México), Pura López Colomé (México), María López García, Ana María Lorandi, Diego Lorenzo, Carolina Lozada (Venezuela), Gabriel Lozano, Marcela Lucero,
M
Bruna Macedo de Oliveira (Brasil), Ariel Magnus, Silvia Maldonado, Alejandro Manara, Adriana Carolina Manes, Laura Mangold, Héctor Manni, Elena Marengo, Lucas Margarit, Marilú Marini, Leticia Martí, Daniel Martínez, Uriel Martínez Venegas (México), Claudia Masín, Carlos Masotta, Cecilia Mata, Ana Silvia Mazía, Mirtha Paula Mazzocchi, Ana Mazzoni, Carolina Melgarejo Torres, Víctor Manuel Mendiola (México), Ricardo Mendoza Rademacher (Chile), Andrea Menegotto, Haydée Noemí Menna, Tununa Mercado, Mercedes Merino, Silvana Meta, Alejandra Mierez Revilla, Eduardo Milán (Uruguay), Gabriela Minsky, Laura Miñones, Ignacio Miret, Federico Mirré, Javier Mocarquer (Estados Unidos), Macarena Mohamad, Cristian Molina, Oscar Luis Molina Sierralta (Chile), Rodrigo Molina-Zavalía, Sylvia Molloy, Fabián Mónaco, Rafael Mondragón (México), Mario Montalbetti (Perú), Graciela Montaldo, Jorge Monteleone, René Montero Montano (México), Miguel Ángel Montezanti, Virginia Monti, Fabio Morábito (México), Miguel Ángel Morelli, Yolanda Morató (España), María Moreno, Juan Carlos Moreno Cabrera (España), Graciela Morgade, Julieta Mortati, José Luis Moure, Vicente Muleiro, Fabricio Müller, Debi Mundani, Hugo Murno,
N
Adelaide Navarret, Juana Nicolaou, Gustavo Nielsen, Michel Nieva, Daniela Nigro, Valentina Noblia, Alicia Noceti, Alejandro de Nuñez,
O
Julieta Obedman, Alejandra Obermeier, Elena Luján Odriozola,  Gladys Ojea, Ana Ojeda, Leonardo Oksman, Sebastián Olaso, Alejandro Olazabal, Mercedes Olcese, Lucrecia Orensanz (México), Diana M. Ortega, María Gabriela Ortiz, Pablo Ortiz (Estados Unidos), Alexandra Ortiz Wallner (Alemania), Elsa Osorio, Araceli Otamendi, Sonia Otamendi, Rafael Felipe Oteriño,
P
Melisa Palferro, Cecilia Palmeiro, Lucas Panaia, Tamara Padrón Abreu, Andrea Palet (Chile), Marcia Paraquett (Brasil), Aldo Parfeniuk, María Teresa Pascual, Sandra Pasquini, Hilda Paz, Joana Peaguda, Karina Pelech, Ingrid Pelicori, Diego Peller, Marina Inés Pepe, Graciela Périssé, Claudia Pérez, Cecilia Pérez de Micou, Paula Pérez Alonso, Romina Eva Pérez Escorihuela, Graciela Perosio, Lucas Petersen, Miguel Ángel Petrecca, Maria Pibernus, Gabriela Clara Pignataro, María Cristina Pinto, Claudia Piñeiro, Nancy Viviana Piñeiro, Dagmar Ploech (Alemania), Silvina Poch, Judith Podlubne, José Maria Poirier, Antonio José Ponte (Cuba/España), Ángela Pradelli, Graciela Progano, Marita Propato, Ana Pruis, Agnieszka Julia Ptak,  Mercedes Pujalte, María Lucía Puppo,
Q
 Juan Carlos Quintero-Herencia (Puerto Rico),
R
Alejandro Raiter, María Laura Ramos, Graciela Rapaport, Olga Regueira, María Cristina Renard, Fernando Rendón (Colombia), Jorge Revsin, Alicia Silvia Rey, Esteban Javier Rico, Cynthia Rimsky (Chile), María Florencia Rizzo, Armando Roa Vial (Chile), Maricarmen Rodríguez, Daniela Rodríguez Gesualdi, Victoria Rodríguez Lacrouts, Blanca Alberta Rodríguez Vázquez (México), Alejandra Rogante, Waldo Rojas (Chile), Luis A. Rojas Herrera (Chile), Marta Rojzman, Mariana Romo Carmona (Estados Unidos), Gonzalo Roncedo, Hernán Ronsino, Mirta Rosenberg, Cecilia Rossi (Gran Bretaña/Argentina), Silvina Rotemberg, Fernando Rouaux, Gabriela Alina Roveda Peluffo, Cora Rozwadower-Grätzer (Francia), Julio Patricio Rovelli López, Mario Rucavado Rojas, Silvia Adriana Rucci, Natalia Ruhl, Facundo Ruiz, Pablo Martín Ruiz (Estados Unidos), Ricardo Ruiz, Andrea Russo, 
S
Guillermo Saavedra, Julia Sabena, Lori Saint-Martin (Canadá), Ina Salazar (Perú/Francia), Amalia Sato, Alejandro Schmidt, Scott Sadowsky (Chile), Julia Saltzmann, Elisa Salzmann, Daniel Samoilovich, Orestes Sandoval Lopez (Cuba), Cristina Santoro, Beatriz Sarlo, Vivian Scheinsohn, María Jimena Schere, Gabriela Schon, Federico Schuster, Ana Sebastián, Francisco Segovia (México), María R. Segura, Pablo Seijas (Argentina/Francia), Gabriel Seisdedos, Gabriel Senanes, Silvia Senz Bueno (España), Jessica Sequeira (Estados Unidos), Matías Serra Bradford, Marina Serrano, Pedro Serrano (México), Nora Sforza, Lorna Shaugnessy (Irlanda), Ana María Shua, Luciana Sierra, Alberto Silva Castro, Gastón Sironi, Paulo Slachevsky (Chile), Perla Sneh, Ricardo Soca, Ada Solari, Margarita Solli, Marcial Souto, Mikel Soto Nolasco(País Vasco), Rafael Spregelburd, Eduardo Stupía, Julieta Sueldo Boedo (Brasil), Jorgelina Sureda, Maristella Svampa, Mariano Sverdloff, Santiago Sylvester, Alberto Szpunberg, Mónica Szumurk,
T
Sergio Tanoni, Alejandro Tantanian, Carles Tàvec, María Tellechea, Federico E. Testoni, Diana Theocharidis, María Emilia Tijoux, Mario Tomé, Sandra Toro, Jorge Torres Zavaleta, Diego Trelles Paz (Perú), Silvina Trica-Flores (Estados Unidos), Roxana Trucco, Lilia Tubia,
U
Lidia Unger, Ariel Urquiza, Pablo Usabiaga, Teresa Usandivaras, Alejandra Uslenghi (Estados Unidos), Leandro Uteda,
V
Luisa Valenzuela, Gustavo Valle (Venezuela), Daniel Varacalli Costas, María Esther Vázquez,  Graciana Vázquez Villanueva, Diana Vega, Ana Vellegal, Luciana Velloso, Santiago Venturini, Isabel Vericat (México), Carmen Verlichak, Pedro Ignacio Vicuña (Chile), Gabriela Villalba, Inés Villanueva, Claudio Villarreal, José Javier Villareal (México), Minerva Margarita Villareal (México), Silvia Villegas, Juan Villoro (México), Elena Vinelli  Marcela Visconti, Miguel Vitagliano, Carlos Vitale, Martín Vitton, Nadia C. Volonté,
W
Miguel Wald, David Wapner, Gerardo Wehinger, Astrid Wenzel, Guadalupe Wernicke, Tamara R. Williams (México / Estados Unidos),  Laura Wittner, Leandro Wolfson, Marcela Woods,
Y
Daniel Yagolkowsky, Débora Yánover, Jorge Hernán Yerro (Brasil), 
Z
Horacio Zabaljáuregui, Graciela Zanini, Paula G. Zarza, Enrique Zattara Hernández, Amelia Zerrillo, Pablo Zdrojewski, Katharina Zinsmeister, Verónica Zondek (Chile), Ana Zone, Paula Zucherelli,  Julia Zullo, Patricio Zunini. Gabriela Mariel Zunino.

Universidades e instituciones educativas a las que pertenecen los firmantes
Universidad Autónoma de Entre Ríos (Argentina)
Universidad Católica Argentina (Argentina)
Universidad de Belgrano (Argentina)
Universidad de Buenos Aires (Argentina)
Universidad de San Andrés (Argentina)
Universidad del Salvador (Argentina)
Universidad Nacional Arturo Jauretche (Argentina)
Universidad Nacional de Córdoba (Córdoba, Argentina)
Universidad Nacional de La Plata (La Plata, Argentina)
Universidad Nacional de Lanús (Argentina)
Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina)
Universidad Nacional de Rosario (Rosario, Argentina)
Universidad Nacional de San Luis (San Luis, Argentina)
Universidad Nacional de Tres de Febrero (Argentina)
ENSLV "Sofía E. Broquen de Spangenberg" (Argentina)
IES en Lenguas Vivas "Juan Ramón Fernández" (Argentina)
Instituto Cultural Argentino de Lenguas Vivas (Tucumán, Argentina)
Instituto Superior de Formación Docente 3 (San Martín de los Andes, Argentina)
Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N°83  (Solano-Quilmes)
Instituto Superior de Profesorado n.° 8 "Alte. Guillermo Brown" (Santa Fe, Argentina)
Universidade Federal da Bahia (Brasil)
Universidade Federal da Integraçao Latino-Americana (Brasil) 
Universidade Federal Fluminense (Brasil)
Universidade Federal de São Paulo (Brasil)
Universidad Católica de Chile (Chile)
Universidad de Chile (Chile)
Universidad Jorge Tadeo Lozano, sede Caribe. Cartagena (Colombia)
Universidad Autónoma de Nuevo León (México)
UNAM (México)
El Colegio de México 
Universidad de Montevideo (Uruguay)
Universidad de la República (Uruguay)
Harvard University (Estados Unidos)
New York University (Estados Unidos)
Providence College (Estados Unidos)
UC Davis (Estados Unidos)
University of Maryland (Estados Unidos)
Tufts University (Estados Unidos)
Ministère de l'Immigration, de la Diversité et de l'Inclusion de Québec (Canadá)
Université du Québec á Montreal (Canadá)
Humboldt-Universität zu Berlin (Alemania)
Universidad Libre de Berlín (Alemania)
Universidad Autónoma de Madrid (España)
Universitat Pompeu Fabra (Barcelona / España)
Université de Caen-Normandie (Francia)
Université de Lille 3 (Francia)
Université Sorbonne Nouvelle Paris III (Francia)
Université Catholique de Louvain (Bélgica)
Tokyo University (Japón)

Adhesiones Institucionales
Centro PEN Argentina
Sociedad de Escritores y Escritoras de Argentina (SEA)
Fundación Victoria Ocampo
Programa de Estudios Latinoamericanos Contemporáneos y Comparados
Diccionario Latinoamericano de la Lengua Española(http://untref.edu.ar/diccionario/)
Archivos del Sur

viernes, 28 de abril de 2017

¿Se acuerdan de Ediciones B, que pagaba mal? Bueno, ya no existe. Es de Penguin Random House, que paga mal

La noticia no es nueva, pero tal vez no todo el mundo esté enterado de ella. La ofrecemos acá, sacada del diario mexicano Excelsior, que la publicó sin firma, con fecha del 4 de abril pasado. Por ella nos enteramos de que una serie de sellos españoles bastante malos fueron adquiridos por la omnívora Penguin Random House, que ya reúne una serie de sellos de lengua castellana, generalmente vaciados de todo atisbo de sentido, práctica que comparte con su competidora directa Planeta. A la distancia y con todo el debido respeto, nos compadecemos de los empleados de Ediciones B, quienes seguramente serán despedidos obedeciendo a las prácticas del grupo, y de los traductores que alguna vez trabajaron para la empresa y que, seguramente, ya no lo harán más. ¿Y la bibliodiversidad? Cada vez más es un chiste de gallegos.

Ediciones B es de Penguin; 
adquisición crece consorcio

El consorcio editorial Penguin Random House (PRH) firmó ayer en Barcelona, España, un acuerdo con el Grupo Zeta para la compra de Ediciones B, creada en esta ciudad catalana en 1986, se informó a través de un comunicado. El grupo Ediciones B reúne los sellos B, Bruguera, Vergara, Nova, B de Blook, B de Books, B de Bolsillo y B.cat. La sociedad adquirida se unirá a PRH en España y América Latina.

El director general de PeH, Markus Dohle, y el presidente del Grupo Zeta, Antonio Asensio Mosbah, anunciaron la compra y ésta se materializará “una vez se haya dado cumplimiento a los requisitos jurídicos y administrativos pertinentes”, apunta el documento.

Con la adquisición de los respetados sellos de Ediciones B ampliamos y crecemos aún más en los mercados de habla hispana, de importancia estratégica para nosotros, y seguimos construyendo nuestro compromiso de proporcionar a nuestros autores los mejores recursos editoriales y el mayor alcance para sus libros”, comentó Dohle.

Ediciones B queda en manos de una de las mejores editoriales del mundo, lo que supone una garantía total para continuar su exitosa proyección”, agregó Mosbah.

Se aclara que “el grupo editorial mantendrá la identidad y vocación editorial de cada uno de los sellos y seguirá publicando originales en español y traducciones al español y al catalán de obras de ficción y no ficción para público infantil y adulto”.

Núria Cabutí seguirá ocupando el cargo de directora general de la compañía, con el apoyo de Román de Vicente, director de Ediciones B. La nueva empresa editorial prevé publicar al menos dos mil títulos anuales.


jueves, 27 de abril de 2017

"Hablemos, discutamos, señalemos. "

Ehrenhaus a punto de tirar piedras
El 17 de abril pasado, Andrés Ehrenhaus firmó en el El Trujamán una respuesta a la columna que Itziar Hernández Rodilla publicó en el mismo medio durante el mes de febrero.

La Trauritgkeit del traductor, una respuesta

De Itziar Hernández Rodilla hay publicado un trujamán,1 y es de los más acertados que he leído. No como yo, que llevo escritos la tira y casi todos fallidos. Como los grandes delanteros centro, tiene una y la mete por la escuadra. En los míos se nota, en cambio, que juego de defensa central: sé despejar balones ajenos pero en el área contraria me embarullo y de cien, si hay suerte, entra uno y de rebote. 

Pero no estamos aquí para hablar de fóbal, me dicen (mentira, no me lo dice nadie, es un recurso retórico para ganar tiempo, y espacio). Estamos aquí para hablar de fútbol. Digo, de traducción. O sea, de lo que dijo Itziar de la traducción y los traductores en su trujamán. Dijo esta verdad: que nos alegramos, aunque sea a solas y en la ducha, del error ajeno. Y que no solemos reconocer, al menos no de un modo explícito y desnudo, el propio. También lanzó valientemente un reto: quien esté (o se crea) libre de haber cometido errores a carradas —dijo— que tire la primera piedra.

Yo la voy a tirar, y la segunda y la tercera, pero no porque me sienta libre de cometer y haber cometido errores a carradas, sino porque me gusta tirar piedras. Eso sí, no a las personas. Para qué, si cuando les das no hacen ruido a lata. Prefiero los faroles. Así que le voy a tirar una piedra a un farol. Por ejemplo, al farol de que no debemos hablar de los errores de la profesión, de que debemos callar cuando un texto que leemos presenta sensibles pifias de traducción, no ya lexicográficas (esos no son errores, ¡por favor!, y además casi nunca se deben al traductor) sino de concepto, de propuesta, de coherencia —incluso, para ponernos moralizantes, de desatención profesional—. Itziar dice bien cuando dice que no debemos afear al traductor palurdo en público; no obstante, los hay que de palurdos no tienen nada y que, como yo por ejemplo, se creen, nos creemos, incuestionables solo porque llevan o llevamos años cometiendo deslices que en ocasiones son tropelías y que, como el dependiente que se sorprende de que el cliente le devuelva un cacharro estropeado antes de usarlo, despachamos los reparos (profundos, insisto, o estructurales; no los de elección de un «zopenco» por un «tontainas») con la frase del siglo: pero cómo, nunca nadie había dicho nada antes, ud. es la única persona que se ha quejado.

Primera piedra tirada. ¿Por qué no poner sobre la mesa y discutir esos posibles errores de enfoque si hacerlo contribuirá a la puesta en juego de los temas que, por complicados, vamos pateando hacia delante hasta que dejamos de verlos y los olvidamos? Hablar de enfoques, erróneos o no, de traducción es hablar de política, y hablar de política es hablar de lo real. La ideología pacata nos ha sorbido el seso; pero lo cierto es que tememos el piedrazo ajeno, por eso dejamos los faroles en paz. Así que la segunda piedra la voy a tirar a mi propio tejado: ¿cómo sé yo que mi propuesta de traducción de, por ejemplo, los Sonetos de Chéspir es sensata si nadie nunca me la ha discutido, nadie me ha señalado dudas o recelos, nadie me ha comentado nada sobre aspectos tan esenciales como el ritmo, la coherencia estilística, la elección del registro? A lo sumo he llegado a los puños con algún colega por el ridículo tema de si endecasílabos o alejandrinos. Qué niños somos a veces.

Hablemos, discutamos, señalemos. Sin miedo, sin miedo, sin miedo, como decía el gran Mario Merlino. Si somos invisibles, es por culpa nuestra. Nos ocultamos por miedo a que nos afeen un adverbio. Pues muy bien, que así sea, que se empiece a hablar sin tapujos de lo Real en la traducción. Dejémonos de metáforas banales. Colega: por qué has hecho esto y no esto otro; dímelo, así aprendo. Uno tiene que saber defender su trabajo, pero saber hacerlo pasa por ponerlo a consideración ajena con humildad. Creemos que la soberbia es nuestro segundo principal escudo (el primero, ya lo dije, es la invisibilidad), pero son corazas de cartón. Esas corazas no nos defienden de la justa ira de los lectores; de eso solo nos defiende la solidez profesional. Ningún premio nos libra de caer al Averno. Ningún antifaz. Además, del Averno se sale.

A mí, cuando un colega se equivoca, no me da Schadenfreude, me da Traurigkeit. Como si me sucediera a mí. Pero no por eso creo que tenga que callarme; no le hago ningún favor al colega y, a la larga, no me hago ningún favor a mí. Sin una crítica rigurosa, desprejuiciada y valiente, créanme pares, la traducción nunca va a ser una profesión madura. Siempre va a depender de la indulgencia ajena. Y eso, hablando en plata, es una ruina.

miércoles, 26 de abril de 2017

"Hay un límite que los profesionales no pasamos"

Con gran alegría, publicamos la columna que la traductora española Itziar Hernández Rodilla firmó para El Trujamán el 28 de febrero pasado. Y dado que podemos permitirnos ese lujo, mañana tendrá su respuesta, nada menos que de la pluma de Andrés Ehrenhaus.


La Schadenfreude del traductor

Es una verdad universalmente reconocida que la visibilidad del traductor suele producirse cuando se equivoca. Que tire la primera piedra el colega que no haya leído una mala traducción solo por la satisfacción de no ser el que la firma. Creo que todos hemos pecado. Los que dialogamos con los libros a base de lápiz hemos dejado incluso marcas de ello.

El error ajeno nos indigna profundamente —y ¿a quién no le gusta indignarse?— y lo solemos justificar, como hace la gente de teatro, con aquello de que se aprende mucho de las buenas funciones, pero casi más de las malas. Los yerros de otros nos educan la intuición y, sobre todo, no nos engañemos, nos hacen sentir orgullosos de no ser ese manta —por favor, ¿quién lo ha contratado?— de traductor.

Nos llevamos las manos a la cabeza con un «entretanto» que debería ser un «aunque». Ponemos los ojos en blanco con expresiones como «hojas verde claras». Nos mesamos los cabellos con esos pronombres de relativo a los que han puesto tilde. Hacemos dibujitos con las veces que el traductor ha repetido «local» en seis líneas y se las enviamos a los amigos traductores con comentarios del tipo: «¡Superad eso!». Y puede que no lo superen, pero lo intentan. Ahorro los chistes de lingüistas, que seguro que todos tenemos alguno en mente y habrá quien prefiera no leerlos.

Pero hay un límite que los profesionales no pasamos. No afeamos al traductor palurdo en público. No colgamos esas fotos de sus heroicidades en internet. No criticamos que la editorial no se haya molestado siquiera en contratar a un corrector decente que lo arregle (o entendemos que sí lo haya hecho, pero que el corrector se haya plantado y no haya hecho más que por lo que se cree pagado; aunque, bueno, esto no podamos compartirlo). Y no lo hacemos porque, a la postre, se trata, nos guste o no, de un colega. Puede que accidental, pero colega al fin y al cabo. Y afearle en público es afear la profesión. Es remachar en la mente lega la idea de que no somos de fiar. Y, sobre todo, es correr el peligro de ser tú el afeado el lunes malo que metas la pata que dijiste que jamás meterías.

Os oigo pensar: «Yo soy bueno. Nunca cometeré esos errores». Pues os voy a decir algo: os he leído a muchos y, creedme, sí lo hacéis. No voy a decir todos, porque es una palabra fea y casi siempre falsa, pero la mayoría. Tengo pruebas. Y, como dialogo con mis libros a golpe de lápiz, he dejado marcas de ello.


Venga, valientes, ¿quién va a tirar la primera piedra?

martes, 25 de abril de 2017

Una traductora, una editora y una agente

Ya es, podría decirse, una tradición: cada abril, desde hace ocho años, el encuentro del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires tiene como protagonistas a los traductores y editores invitados por TyPA a la Semana de Editores. Este año, fue el turno de las editoras Jacoba Casier (Holanda) y Nazli Gurkas (Turquía) y la traductora Marianne Millon (Francia). Cada una de ellas presentó realidades muy distintas correspondientes a sus respectivos países. 

El video de la velada puede verse aquí:
https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/15bb0db6f0b0f72a?projector=1

Jacoba Casier realizó una maestría en Literatura Francesa y Española en la Universidad de Ghent, Bélgica y Aix-en-Provence, Francia. Trabajó durante cinco años como agente literaria en la agencia Guillermo Schavelzon en Barcelona, donde estuvo a cargo de los derechos extranjeros de autores latinoamericanos. Luego se mudó a Amsterdam, donde desde hace tres años trabaja como editora de adquisiciones. Actualmente está a cargo de los autores latinoamericanos en Signatuur, el sello literario de la editorial AW Bruna. Signatuur publica alrededor de 25 libros por año entre ficción y no-ficción. Entre los autores hispanohablantes traducidos se encuentran Carlos Ruiz Zafón, Ricardo Piglia, Guadalupe Nettel, Juan Gabriel Vásquez, Almudena Grandes y Lina Meruane.

Marianne Millon es traductora del castellano, catalán e inglés al francés desde hace 24 años. Ha sido profesora de español durante 17 años y ha dado talleres de traducción. Ha traducido, entre otros a Aurora Venturini, Macedonio Fernández y José Carlos Somoza. Sus traducciones fueron publicadas en Actes Sud, José Corti, Stock,Buchet Chastel, Gallimard, Mille et une Nuits, Presses de la Cité, Belfond, Fleuve, entre otras.


Nazli Gurkas trabaja en Kalem Literary Agency desde 2013. Fundada en Estambul, Turquía, Kalem Literary Agency representa a lo más renombrados autores turcos tanto contemporáneos como clásicos. La agencia lleva firmados más de 1800 contratos de representación de autores turcos traducidos a más de 36 lenguas. Si bien el interés de la agencia es la ficción de calidad y comercial, también representan a autores de no ficción. Kalem Agency funciona como sub-agente para editores y agencias de otros países para que diversos autores sean traducidos para los lectores turcos. A su vez, la agencia organiza el  único festival literario de Turquía. 

lunes, 24 de abril de 2017

Libros envueltos en papel madera.


Guillermo Piro publicó la siguiente columna en el diario Perfil, pero no nos queda en claro cuándo. Más allá de ese detalle, vale la pena leerla.



Cita a ciegas con un libro

No hace mucho, aquí mismo hablamos de uno de los tantos lugares comunes referidos a los libros, aquel que dice “no juzgues un libro por su tapa”. Explicitamos y fundamentamos que aquellos que juzgan los libros por su tapa rara vez se equivocan, pero por suerte en Australia no nos leen, o nos leen poco. En Newtown, un suburbio de Sydney, en una sucursal de la cadena de librerías Elizabeth’s Bookshop, hay un área donde se exponen los libros envueltos en papel madera. De este modo los clientes no pueden conocer el título, el autor, ni mirar la tapa. En el envoltorio están escritas algunas palabras clave, frases breves y adjetivos que intentan describir el libro y despertar la curiosidad de los lectores. El proyecto tiene nombre: “Blind date with a book” (“Cita a ciegas con un libro”).

Melanie Prosser, la directora de la librería, fue entrevistada por el diario australiano Daily Telegraph y dijo que el proyecto había nacido con el fin de “alentar a las personas a que salieran de la propia comfort zone literaria” y dejaran de juzgar y elegir un libro por su tapa. Naturalmente no le creo a Melanie una palabra (la experiencia me enseñó a no creerle nunca nada a alguien que se llame Melanie), pero como estrategia de venta me parece asombrosa. Según Prosser (no puedo ni volver a escribir el nombre Melanie), elegir un libro a ciegas “es un regalo hermosísimo que te libera de cualquier responsabilidad”. El experimento resultó positivo, y hoy todas las librerías de la cadena Elizabeth’s Bookshop tienen un estante con libros envueltos. Hay un sitio web, un blog en Tumblr, un perfil en Instagram y una página en Facebook donde es posible examinar (superficialmente, claro) y comprar (naturalmente)  los libros empaquetados.

Los libros que terminarán envueltos son elegidos por el personal de la librería. La revista online australiana Colosoul cuenta que uno de esos libros venía descripto como “novela prima multipremiada, protestas políticas en Medio Oriente, mayor de edad, violencia desbordante”, y que resultó ser Cometas en el cielo, del estadounidense de origen afgano Khaled Hosseini. Otro libro, descripto como “heroína sensible, amor, clásico, muchacha adoptada que se rebela” resultó ser Mansfield Park, de Jane Austen. Al parecer, por lo que pude averiguar, la iniciativa fue recreada en Italia y en Panamá –ignoro con qué resultados.

Una vez, en una de las librerías en las que trabajé, en 1983, una cañería rota nos obligó a desalojar de libros toda una estantería. Como nos parecía que en medio de la librería un espacio tan grande sin libros podía llamar demasiado la atención decidimos poner un cartel que decía “Libros prohibidos”. Contra lo que era nuestra intención, los clientes no pescaban la ironía. Nos preguntaban cómo podía ser que todavía hubiera libros prohibidos si estábamos en democracia, y cuando les decíamos que era un chiste se nos quedaban mirando como se mira cuando no se entiende un chiste, con una cara que está entre la idiotez y la imbecilidad. De modo que desconozco el efecto que tendría un proyecto similar al australiano en las librerías argentinas, aunque puedo hacer suposiciones. Como en la Argentina nadie quiere seguir las reglas del juego, me imagino a los clientes rompiendo el papel madera y volviendo a la librería a cambiar el libro –si se trata de una persona pacífica–, o amenazando con abrir una demanda judicial porque la descripción del libro no se ajusta a la realidad de la ficción –si se trata de una persona absolutamente normal.

En cualquier caso tiro la idea para que los libreros argentinos se diviertan un poco estafando al prójimo y al mismo tiempo puedan sacarse de encima esos clavos que compraron hace años pensando que iban a venderse como pan caliente. Es ahora o nunca.