viernes, 20 de febrero de 2015

El Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff, ¿es realmente para todo el mundo?


La historia oficial –la que se encuentra en la página ad hoc, y a la que un traductor provisto por la fundación reproduce en un castellano macarrónico, aquí medianamente corregido–, dice: “Fundado en 1933 por el Departamento de Extensión de la Universidad de Alberta, Canadá, con una beca de la Fundación Carnegie de los Estados Unidos, The Banff Centre comenzó con un curso sobre teatro. Su éxito generó programas de arte adicionales y el centro se hizo conocido, a partir de 1935, como Escuela de Bellas Artes de Banff. Al mismo tiempo que la programación de las distintas artes siguió creciendo y floreciendo, en 1953 se agregaron conferencias y, desde 1954, programas de gestión. En 1970, para reconocer el papel educativo más amplio de la escuela, así como su traslado hacia un centro de experimentación e innovación, pasó a llamarse The Banff Centre. En 1978, la legislación del gobierno de Alberta concederá plena autonomía Banff Centre como un no-grado concesión institución educativa bajo el gobierno de una junta designada. A mediados de la década de 1990, el Centro Banff, junto con la mayoría de las instituciones públicas en Alberta, sufrió recortes en su subvención de funcionamiento. El Centro respondió con espíritu emprendedor y lanzó una exitosa campaña de capital (The Edge) para recaudar fondos para las instalaciones de conferencias de generación de ingresos del estado de la técnica, así como un nuevo complejo pñara Música y Sonido. Las nuevas instalaciones se abrieron en 1996, el mismo año en la cuarta división del Centro, programación Montaña Cultura, fue creado. Unos años más tarde, en 1999, el Centro Banff fue reconocido como un Instituto Nacional de Formación por el gobierno federal y se le otorgó 3.000.000 dólares durante tres años para programas de formación artística. Hoy en el siglo XXI, el Centro continúa su papel como catalizador de la creatividad. Una instalación de arte respetada a nivel mundial, y la institución educativa cultural y de congresos, el Centro Banff es un líder en el desarrollo y la promoción del trabajo creativo en las artes, las ciencias, los negocios y el medio ambiente”.

Entre sus muchos programas, en teoría deslumbrantes, tiene uno dedicado a la traducción. El cierre de inscripciones al mismo, tuvo lugar este 18 de febrero pasado y, en el caso de que los postulantes sean aceptados luego de su evaluación por un comité de especialistas, tendrá lugar entre el 8 y el 27 de junio de este año. 

En su folletería, el Banff Centre declara: "Inspirado por la red de centros internacionales de traducción literaria de Europa, el Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff (CITLB) es único en su clase en Norteamérica. El objetivo principal de la residencia es ofrecer a los traductores literarios que participan en el programa la oportunidad de trabajar sin interrupción en un proyecto en curso. Muchos participantes descubren que una de las recompensas más duraderas y gratificantes del programa son los profundos vínculos personales y profesionales que se crean con sus colegas internacionales.

El Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff recibe a un estudiante de traducción de cada uno de los países fundadores del programa –Canadá, México y Estados Unidos–  y a 15 traductores literarios de las Américas que traduzcan literatura de cualquier parte del mundo, así como a traductores de cualquier país del mundo que traduzcan literatura de las Américas (favor de consultar en la sección de Criterios de admisión los requisitos específicos que deben cumplir los estudiantes y los traductores).

El programa ofrece plazas a 15 traductores en diferentes etapas de su carrera, desde los que solamente han publicado una obra traducida hasta veteranos que han hecho de la traducción su actividad profesional primaria durante muchos años. Desde el programa inaugural en el año 2003, el Centro ha recibido a traductores de aproximadamente 30 países, cuyos trabajos de traducción suman más de 40 idiomas. 

Los traductores pueden solicitar una residencia conjunta de una semana de duración con el autor o la autora cuya obra traducen. Aunque la mayoría de los autores invitados provienen de Canadá, Estados Unidos y México, a veces es posible invitar a autores de lugares más lejanos. También se realizan sesiones individuales de trabajo con los traductores asesores de la residencia y con la directora del programa. Tres veces por semana los participantes se reúnen para hacer presentaciones relativas a su trabajo en sesiones con todo el grupo, en las que también se discute sobre asuntos generales relacionados con la práctica de la traducción literaria".

Más allá de todas estas glorias, a diferencia de la "red de centros internacionales de traducción literaria de Europa" que invoca el folleto, por el sólo hecho de postular, los interesados deberán desembolsar $520, 88 (o sea, unos U$S 60, equivalentes, por ejemplo, al 10% de lo que, con suerte, gana mensualmente un traductor en la Argentina) para que el Banff Centre cubra sus gastos administrativos, lo que no significa que luego de pagar la admisión esté asegurada. De no producirse ésta, no hay devolución del dinero pagado.

Ahora bien, los gastos no terminan ahí: la visa de entrada a Canadá le cuesta a cualquier latinoamericano unos 100 dólares canadienses, que equivalen a $ 690 (U$S 80). Por supuesto que sobre esto el Banff Centre no puede hacer nada. Tampoco en el caso de que el vuelo que se contrate tenga escala en los Estados Unidos, para lo cual es necesario tener la correspondiente visa estadounidense, que, para las categorías turismo, negocios, tránsito, estudio, visitante de intercambio y periodistas cuesta, al menos desde la Argentina, $ 1.389 (U$S 160).

Dado que los pasajes, a diferencia de otros "centros internacionales, etc" no son cubiertos por el Banff Centre, se deberá considerar que las ofertas de un vuelo desde la Argentina a Canadá oscilan entre los $14.000 (U$S1.600) a los $18.000 pesos (U$S 2.066).

Un cálculo aproximado, teniendo en cuenta la oferta de pasaje en avión más baja y ninguna escala en los Estados Unidos equivale a U$S 1.740, pero si se hace escala escala en territorio estadounidnese la suma equivaldría entonces a U$S 1.900. (Por supuesto, no se detalla aquí la pérdida de tiempo y los malos tratos y humillaciones que se deben soportar para acceder a las visas de Canadá y de los Estados Unidos en los consulados latinoamericanos de estos dos simpáticos países.)

A pesar del ditirambo y de las lágrimas de agradecimiento de todos los becarios de Banff, de los privilegios para los mexicanos (que, al fin y al cabo, viven en Norteamerica), es probable que, considerando estos valores, que probablemente para los Estados Unidos, Canadá y buena parte de los países europeos, sean muy bajos, la cosa sea un tanto complicada para la mayor parte de los países de Sudamérica. 

Tal vez, entonces,sería interesante comparar los beneficios de ir a Banff en relación con aspirar a becas de escritura o traducción en el CNL francés, el ILE de Irlanda, el WLE de Gales y los muchos otros centros de escritura y traducción existentes en Europa, que no requieren gastos de inscripción y que los países en donde están no exigen visa a los latinoamericanos. Algunos de ellos, incluso, pagan los billetes de avión.  

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