lunes, 31 de agosto de 2015

¡Viva Mandelstam! ¡Metete a Tolstoi en el culo!

Los lectores perdonarán al Administrador por salirse de tema, pero la noticia, aunque vieja –se publicó el 29 de enero de 2014 en el diario catalán La Vanguardia– es demasiado increíble como para resistirse a colgarla en el blog.

Mata a su amigo tras una discusión literaria
entre prosa y poesía

Moscú, (EUROPA PRESS) Un exprofesor ha sido detenido en la región de los Urales en Rusia como sospechoso de haber matado a puñaladas a un amigo durante una disputa sobre los géneros literarios, según ha informado la agencia de noticias RIA Novosti.

La víctima del apuñalamiento, un hombre de 67 años, insistió en una discusión con su amigo en que la "única literatura verdadera es la prosa", según ha relatado la delegación de la región de Sverdlovsk del Comité de Investigación ruso (la Policía federal).La declaración de la víctima provocó un enorme enfado a su amigo, de 53 años de edad y apasionado de la poesía, hasta el punto que le apuñaló y acabó con su vida. Los dos hombres se encontraban ebrios en el momento de los hechos.

El incidente tuvo lugar la semana pasada pero el principal sospechoso se dio a la fuga y no fue encontrado hasta esta semana. El individuo, cuya identidad no se ha facilitado, ha sido arrestado con cargos de asesinato, por lo que podría pasar hasta quince años en prisión. RIA Novosti ha recordado que no es la primera vez que se da un incidente de este tipo en Rusia, después de que en septiembre en la zona de Rostov del Don un hombre recibiera un disparo tras haber discutido con otro individuo sobre el filósofo Inmanuel Kant.

viernes, 28 de agosto de 2015

"Una labor crítica de iure y ex officio"

José Aníbal Campos nació en La Habana en 1965. Es germanista, traductor y ensayista. Ha traducido a Peter Stamm, Gregor von Rezzori, Stefan Zweig, Hermann Hesse, entre muchos otros. El siguiente ensayo se publicó recientemente en hermanocerdo.com




Texto eliminado a pedido del autor

jueves, 27 de agosto de 2015

Para muchos "coger" ha sido siempre un problema

Raúl Ávila
“El lingüista mexicano Raúl Ávila trabaja desde hace dieciocho años en una obra basada en el uso mayoritario y «no en el poder económico y la herencia de la conquista»”, dice la bajada de la noticia publicada el 22 de julio pasado en las páginas de cultura del diario ABC.es, de Madrid.

Latinoamérica quiere un diccionario donde las palabras
más usadas se impongan a los españolismos

La mayoría de los casi 500 millones de hablantes del español son latinoamericanos, pero su habla apenas está reflejada en losdiccionarios. Si la región no se siente representada entre tantos «españolismos», ¿por qué no diseñar un «diccionario universal» en el que prevalezcan las palabras más usadas?

Basándose en esta idea, el lingüista mexicano Raúl Ávila lleva dieciocho años trabajando desde el Colegio de México en un gran proyecto en el que colaboran 26 universidades de 20 países. «Los diccionarios actuales, con quizás tres o cuatro excepciones, son de base castellana. Eso supone un sesgo ideológico formidable», denuncia este académico, de 78 años. «¿Quién, en América Latina, usa mechero, baremo o repostar?», se pregunta con picardía, y continúa: «En España no se tiene conciencia de los españolismos, es el problema del lingüicentrismo español».

El objetivo del bautizado como diccionario VALIDE, que podría ver la luz en noviembre, es que la comunidad hispanoamericana tenga un tesauro que indexe regionalismos de todos los países y sugiera cuál es la palabra más indicada para un texto de vocación internacional, que pretenda ser entendido por el máximo número de hablantes posible. Con base en una fórmula interna, el programa seleccionará la palabra que más personas y países usen.

«Se trata de que no gane un país porque tenga más hablantes, porque entonces ganaría siempre México, sino de que gane la voz que tiene más hablantes y más países: frecuencia y dispersión», explica Ávila. Según este criterio, por ejemplo, el VALIDE sugeriría usar «computador» en vez del «ordenador» español o la «computadora» mexicana; «fósforo» en vez de «cerilla» o «cerillo»; o «agarrar» en vez del «coger» de España, que en algunos países de América Latina se usa como sinónimo de copular.

Quizás «coger» es la palabra que más bromas genera entre los hispanohablantes, aunque para Ávila, sin duda, la más controvertida y confusa es «cancelar»: en Venezuela o El Salvador se usa como sinónimo de «pagar» mientras que en la mayoría de países significa «anular». El lingüista, que disfruta como un niño con los juegos de palabras, recuerda cómo hace unos años vivió toda una confusión en un hotel de El Salvador por esta palabra.

Mayor riqueza lingüística

Aunque estudios comparativos hechos sobre medios de comunicación o doblajes de películas demuestran que los hispanohablantes usan un español común entre un 98% y un 99% del tiempo, es en el «universo de las cosas» donde se da principalmente el debate. Banano-plátano-cambur-banana, placa-chapa-matrícula, maní-cacahuete-cacahuate, carro-coche-auto-máquina, cerveza-chela-cheve-birra. «En abstracto no hay problema, pero tan pronto entramos a las cosas mismas, ahí entramos en problemas. Es en el mercado donde está complicado», ironiza Ávila.

Pero su «diccionario universal» no quiere quitarle riqueza o diversidad lingüística al español, la segunda lengua con más hablantes nativos del mundo y la tercera más hablada, después del inglés y el chino. Con el VALIDE «no se empobrece nada, sino que se da una opción. Mi idea justamente es enriquecer el lenguaje», argumenta.

¿Y para qué puede servir el diccionario? Como referencia para medios de comunicación que se dirijan a un público internacional, para traducciones de libros, subtítulos de películas, señalizaciones de seguridad en espacios públicos como aeropuertos, prospectos farmacéuticos, etc. Para el lingüista, tiene un propósito similar a la literatura del llamado «boom latinoamericano»: «Usar un español más internacional para tener más lectores».

Además, Ávila no esconde sus discrepancias con instituciones como elInstituto Cervantes o la Real Academia Española (RAE), molesto con la dominación de España por herencia de la conquista y su poder económico, pero insiste en que «desde América, estamos proponiendo una toma de conciencia lingüística en la cual decimos: o jugamos parejo o no jugamos».


miércoles, 26 de agosto de 2015

Una nueva traducción de Eliot al castellano

El narrador y periodista español Sergio del Molino (1979) publicó en su blog de El Heraldo de Aragón, del 27 de enero de este año, una columna a propósito de la nueva versión peninsular de La tierra baldía, de T.S. Eliot., en traducción de Andreu Jaume. Aquí se reproduce.

La tierra baldía

Uno de los libros-regalo más apetecibles (o que a mí más me gustaría regalar y que supongo que regalaré) ha salido en la cuesta de enero, cuando ya no hay crédito en las tarjetas para gastar (permítanme un inciso: si les gusta mucho un autor o un libro y quieren contribuir a que se conozca y se disfrute, no se limiten a comprarlo, eso lo doy por descontado: regálenlo, esparzan un poco de felicidad y hagan feliz a quien a usted le ha hecho feliz. Fin del inciso). No es una novedad, pues su autor lleva muerto cincuenta años. Es La tierra baldía, el poema que T. S. Eliot publicó en 1922, revolucionando la poesía y la literatura. Se trata de una nueva edición en castellano (en la editorial Lumen), al cuidado del crítico y editor Andreu Jaume, que ha traducido de nuevo el texto y lo ofrece en versión bilingüe y con un interesante y detallado prólogo.

Jaume insiste mucho en la actualidad del poema y, más allá del oportunismo comercial que pueda haber tras esas palabras, yo también lo creo. Eliot escribió La tierra baldía como reacción al mundo perdido tras la Primera Guerra mundial, al final de una Europa, de una cultura, de una civilización. El ‘baldía’ del título en castellano es una licencia del primer traductor argentino que se ha impuesto y respetado, pero no da la medida de la dimensión de la obra. ‘La tierra devastada’ o ‘La tierra agostada’ serían más apropiados, ya que hablarían de un paisaje que fue algo y ya no es nada porque alguien lo ha destruido. Eliot lamenta la acción humana, no se limita a contemplar el paisaje. Por eso es actual, porque hay muchos paralelismos entre el mundo que vivió el poeta americano y el que vivimos nosotros. Como él, nos alzamos sobre un paisaje desolado. Creo de verdad que volver a leer ‘La tierra baldía’ puede ayudarnos a movernos por el mundo inestable y blando de hoy. Y si no a movernos, a mirarlo mejor, con menos miedo. O con más, pero un miedo consciente. No es una lectura fácil. Eliot recurre a la mitología, construye imágenes muy elaboradas y usa un simbolismo críptico sobre el que discuten muchos eruditos, pero no importa no entender del todo lo que dice, porque su efecto es tan poderoso sobre la conciencia y la sensibilidad, que uno tiene la sensación de estar cayendo en un hechizo.

Eliot nos ha hechizado a muchos. Lleva casi un siglo embrujándonos con sus imágenes y sus instantes llenos de calma y nervio, en los que pasa todo sin que pase nada. Ha inspirado cientos de novelas y decenas de canciones. Si buscan en Google cualquier verso del poema, seguro que les salen varias novelas tituladas con ellos. Yo no he escapado. Mi libro más duro lleva una imagen de Eliot como título. Es irresistible.

Tenemos suerte de que alguien con la erudición, el buen gusto y el talento de Andreu Jaume haya decidido actualizarla en nuestro castellano. Hay muchas traducciones de ‘La tierra baldía’, y eso significa que sigue vivo, que seguimos necesitándolo, que persiste en sus páginas un enigma que aún no hemos resuelto. Algo que nos hace mucha falta.

martes, 25 de agosto de 2015

Vete tú a saber

Natalia Navarro Díaz
El 13 de noviembre del año pasado, en el blog El arte literario, administrado por Natalia Navarro Díaz –quien se define como “traductora, correctora y lectora editorial”, y se declara “devoradora de libros. Amante de los animales y soñadora sin remedio. Mis dos palabras favoritas son tolerancia y libertad”–, se publicó la siguiente entrada que reproducimos, junto con algunos de los 51 comentarios que generó, por su pertinencia. Se trata de una excelente demostración, brindada por lectores que se adivina muy jóvenes, de que es posible mantener una polémica sobre un tema complejo en los mejores términos, con educación y respeto por el otro.

Quien desee leer más puede hacerlo en

Traducción al español...
¿de España o de América latina?

Buenos días! Hoy os quiero hablar de un tema que lleva unos días en mi cabeza por los comentarios de los lectores acerca de una de las novedades editoriales más recientes. Estoy hablando del libro Ángeles caídos, de Susan Ee, editado por la editorial Océano. Llevo varios días observando que la gente se queja (como ya se quejaba con El lado oscuro, otra publicación de la misma editorial) de que la traducción de este libro no está hecha hacia el español de España. Como sabéis, la editorial Océano es una editorial mexicana que ha decidido crear un sello joven, Gran travesía, para publicar sus libros en España. Al parecer, sus traductores son mexicanos y la traducción está hecha hacia español de ellos. Lo más normal, y lo que piden todos los lectores españoles, es que la editorial hiciera una de estas dos cosas: hacer una nueva traducción hacia el español de España o adaptar la traducción ya hecha al español de España. No obstante, yo me pregunto (y os pregunto) una cosa: ¿lo creéis de verdad?

Estamos muy acostumbrados a leer en nuestra lengua y en nuestra variedad del español, tanto que cuando vemos un par de expresiones que no son nuestras ya nos quejamos. ¿Os habéis parado a pensar que la gente que está al otro lado del charco también se extraña con expresiones típicas del español de España al leer una novela? No estoy segura, pero imagino que muchas novelas llegarán allí sin sufrir ninguna modificación la traducción y, por lo tanto, ellos leen nuestra variedad del español. En una ocasión leí en facebook un comentario de alguien (lo siento, no recuerdo de quién) que se quejaba de que Bajo la misma estrella tiene demasiadas expresiones coloquiales del español de España, que deberían haberlo neutralizado. ¿Estáis de acuerdo? (Imagino que los de este lado del charco, no; los del otro, sí). 

Mi opinión es que si se intenta neutralizar la traducción de una novela, sobre todo del género juvenil, y con ello omitir toda la jerga coloquial se pierde mucho, muchísimo; no es lo mismo decir "es muy guapo" que "está cañón". Lo cierto es que la novela juvenil suele abusar bastante del registro coloquial. También me pongo en la piel de la gente que no es de España y de lo raro y frustrante que tiene que ser leer en una lengua que no es al cien por cien la tuya. Pero ellos lo hacen y no suelen quejarse mucho, y para una vez que a nosotros nos traen novelas que no están traducidas a nuestra variedad lingüística incendiamos las redes sociales. No lo estoy defendiendo, simplemente quiero saber si os habéis parado a pensarlo.

En cuanto a las traducciones al español neutro sé de una editorial que lo hace, Libros de seda. ¿Alguien ha leído sus libros y se ha sentido extraño? ¿Ha notado que la historia está un poco forzada? Sé de gente a la que le ha pasado. En los libros de esta editorial no os encontraréis ni un "coger", "chica", "coche", etc. ¿Os habéis dado cuenta? ¿Consideráis esta opción buena? A mí, sinceramente, no me gusta, porque en este caso la lectura resulta forzada para todos. No he leído aún ningún libro de la editorial, así que no puedo opinar con fundamento, pero espero hacerlo pronto y ver si realmente entorpece la lectura.

Estamos ante un tema delicado, ¿no pensáis? Por supuesto la solución ideal es hacer dos traducciones o currarse la corrección/adaptación, pero lo cierto es que no siempre se hace y esto supone un gasto doble para las editoriales. ¿Qué os voy a decir? A mí no me gusta encontrarme con una traducción que no está en español de España, porque me entorpece la lectura, porque incluso puede hacer que pierda el interés. No obstante, también pienso en toda esa gente que lee en nuestra variedad lingüística y no se queja, y en la gente que lee una expresión mexicana y pone el grito en el cielo.

¿Qué opináis vosotros? Me encantaría saber lo que piensa la gente de España y la gente de América Latina, sobre todo estos últimos; aprovechad y desahogaros, reivindicad. Y... ¿por qué no? Me encantaría conocer también la opinión de gente que se dedica a la edición si es que alguien lee mi blog; Gran travesía, Libros de seda... ¿qué opináis?


Algunos comentarios
Puff es un tema complicado. Opino como tú respecto que a ellos les llegan las traducciones que han realizado destinadas a un público que lee español de España y, sinceramente, si fuera ellos me sentiría molesta al no entender al 100% algunas expresiones, palabras o referencias.

He leído algunos libros de autores latinoamericanos (no recuerdo de qué países eran) y los entendí bien aunque no terminé de meterme en la historia porque muchas palabras, aunque las conocía, me resultaban raras. 

Creo que, aunque sea más costoso, deberían hacen traducciones tanto para unos como para otros porque no es justo que ellos se tengan que amoldar a nosotros y viceversa.

Acabo de leer todo tu post y, ciertamente, no comprendo esa actitud por parte de tus conacionales (no todos, tengo muchos amigos españoles) que llegan incluso al punto de denigrar la diversidad lingüística de nuestra lengua: como, acertadamente, mencionaste en este lado "del charco", debemos consumir mucho producto que no se adapta y NI se adaptara, es algo habitual. Incluso, si no vamos a los números, la proporción de hablantes europeos del español es ridícula (1/10 aproximadamente), si la comparamos con la del resto del mundo, la mayoría en américa, por lo tanto no debería existir esta discriminación (de ninguno de los lados). Si bien es cierto, ustedes tienen un mejor acceso a la Internet que los demás (quizás sea el motivo principal de que no distingan la disparidad y por el cual se atreven hacer esta clase de declaraciones); al final, la elección de disfrutar de un buen viaje a través de la lectura que nos permita conocer otras culturas, y con la GRAN ventaja de que este nuestra misma lengua (poco o NADA importa el sabor dialectal) esta en cada quien. Un gran regalo que otro no tienen.

Sinceramente, si una novela ha sido escrita en Español latino, porque su autor escribe así, no me supone ninguna pega leerla tal cual, pero cuando se trata de una traducción la cosa cambia y mucho. La cuestión es, si leo traducido, es porque no puedo (o quiero) leerlo en la lengua original, pero, ¿qué sentido tiene leer traducido para seguir leyendo una lengua que no es la mía, que yo no utilizo? En cualquier caso, lo que sí veo ridículo es utilizar un español neutro que no guste ni a unos ni a otros. Que cada editorial decida en qué dialecto traducir, y valore a qué público quiere agradar, pero las soluciones intermedias acaban por decepcionar a todos.

Has dejado caer una bomba jajaja
Lo primero que tengo que decir es que a mi no me molestaría que los latinos se quejaran de las traducciones que les llegan porque están en su derecho, pero quizá no lo hacen porque sencillamente, no tiene problemas para entender el libro o ya están acostumbrados. O vete tu a saber.
La cosa es que siempre se dice que no se quejan pero yo ya he leido muchas opiniones en debates como este en el que si lo hacen. Asi que aguantarse sin más, no se aguantan.
Dicho esto, reconozco que no he leido muchas ediciones que no sean en Español de aqui, de España. Pero por ejemplo, he leido RELP de Melisa S.Ramonda, que no es española y que intenta usar un lenguaje bastante neutro para que todos lo entendamos. Y si, hay palabras o expresiones que pueden sonarme mal, pero que en el contexto se entienden perfectamente.
Ahora bien, antes solia leer traducciones de foros de libros que no salían en español ninguno, y curiosamente la mayoría de traductores eran latinos, y la verdad, daba mucho por saco leer esos libros porque no se entendía ni la mitad.
Entonces, ¿una solución? Que los libros que tengan la misma traducción aquí y allí sean más neutros. Y tampoco vendría mal que para las expresiones más complicadas nos pusieran una nota al pie explicándolas, que eso no cuesta tanto, ¿no?

Yo tengo amigas tanto mexicanas como Argentinas como de la República Dominicana y la verdad esque ultimamente me he acostumbrado a sus expresiones y casi que también suelto alguna casi sin darme cuenta, o la pienso, luego recuerdo con quien estoy y me callo para que no me miren raro pero si jajaja
Antes para mi era raro leer en español latinoamerica y dejaba el libro si era así, pero ahora realmente creo que no me molestaría. Y mientras no este super exagerado, no me molesta ver alguna que otra palabra de allí, pues ya casi las conozco todas...
¡Besos!

¡Hola!
Soy traductora y este es un tema con el que me siento aludida. Además del puesto de traductor existe otro menos conocido llamado "localizador" y su trabajo consiste precisamente en "adaptar" un libro al mercado al que va dirigido. No es correcto decir que en Latinoamerica hay "dialectos" del español (como he leído en un comentario más arriba) ya que es la misma lengua y sólo se trata de Variantes (tuve una asignatura de la carrera precisamente dedicado a elo). No tengo ningún problema en leerme a García Márquez o a Isabel Allende sin este tipo de adaptaciones puesto que esas expresiones precisamente lo hacen más auténtico, pero si me estoy leyendo una traducción prefiero que esté adaptada a mi forma de hablar. Y me da rabia que las editoriales opten por omitir la figura del localizador teniendo en cuenta lo que cuesta cada libro (18€ para un libro juvenil es bastante más caro que cualquier libro juvenil en el resto de Europa). Es algo similar a encontrar errores en un libro por la falta de una labor de corrección previa a la publicación. Tampoco me parece bien que la gente se queje porque hay algunas expresiones que no entiende pero entiende que tienen derecho a pedir una traducción adaptada a su forma de hablar (en ambos continentos).
Buen post, me parece un debate bastante actual debido a los libros de Océano.
Besos!

Hola pues yo soy de México y puedo decirte que se me hace una exageración todas esas quejas, o sea, llevo toda mi vida leyendo las traducciones de España y créeme, hay muchas expresiones que he tenido que investigar, por eso no entiendo sus quejas. Son sólo algunos libros, imagina con lo que tenemos que lidiar nosotros con el 80% de los libros traducidos en España.
Yo estoy muy orgullosa de Océano porque es de las pocas que nos traduce en nuestro español.

Sencillamente están exagerando todo. Por una vez les toca vivir lo que "sufrimos" en México todo el tiempo con una traducción y pegan el grito en el cielo.
Aquí estamos muy orgullosos de este nuevo sello de Editorial Océano.
En México de tanto libro español que leemos ya hasta decimos sus frases o palabras como "coño". Deberían ver esta como una oportunidad para ampliar su vocabulario en lugar de quejarse.

Supongo que ese tema da para más de lo que pensé. En un principio cuando vi la entrada me pareció ridículo tanto dramatismo por algo que a mí me parece tan insignificante. Pero ya veo que para los demás no es así, al parecer se toman esto de las traducciones muy enserio. Y supongo que tienen razón. Pero es que si así vamos, pues todos aquí tenemos razón. Porque estamos hablando de si nos sentimos cómodos o no. Todo esto es muy subjetivo :/
En mi caso, yo soy mexicana. Y jamás me había detenido a pensar en si me incomodaban o no las traducciones al español de España. Y la verdad es que no lo hacen, estoy acostumbrada a ello. No sólo por la literatura sino también porque estoy acostumbrada a leer blogs hispanos de todas partes del mundo, y pues quieras o no, te terminas familiarizando con las diferentes variaciones. Actualmente la única variación que me hace dar un saltito mental de cuando en cuando, es la argentina, jájaja.
No sé, por escrito no me parecen taaaan remarcables las diferencias. Hablado ya es harina de otro costal. Pero bueno, no es el caso.
Leyendo el comentario de arriba de Victalian Granger, me da otra perspectiva del asunto. Y es que es cierto que pagamos cantidades exorbitantes como para que un producto ni siquiera esté trabajado correctamente. Por ese lado, entonces sí, me gustaría recibir un libro con una traducción debidamente trabajada y revisada. Además eso de los localizadores me pareció interesantísimo.
Pero vamos, tampoco es que me moleste el aprender expresiones y coloquialismos nuevos. Que yo eso lo disfruto como enana. Y sinceramente, no es que hablásemos un idioma diferente.
En conclusión: interesante conocer puntos de vista tan variados. Pero al final me sigue pareciendo exagerado.


Tampoco es que esté de acuerdo con el tono un poco agresivo de mis paisanitos aquí arriba. Es que vamos, nadie aquí está "sufriendo" nada en absoluto. En fin.

Soy de México y estoy totalmente de acuerdo con Centinela, creo que lo único que podría agregar es que en México y en general en toda hispanoamérica tenemos la capacidad de adaptarnos, en especial teniendo en cuenta que solo en nuestro país dependiendo del estado e incluso de la ciudad hay una variedad enorme de modismos, variaciones lingüísticas y acentos. Solo para decir que algo te gusta o es agradable dices "que curado", "que padre", "que botana"; para referirte a un joven dices "chico", "chavo", "muchacho", "morro"; a un vehículo "carro", "coche", "auto", etc; y eso por poner 3 ejemplos, porque para variaciones lingüísticas en México se puede escribir un libro de varios tomos XD.
A lo que quiero llegar es que el "español" de España es para nosotros una variación mas; lo leemos sin problemas, si hay palabras que nos gustan las usamos en nuestro vocabulario (yo tiendo a usar mucho vale) y otras pues no dejan de parecernos graciosas (suelto una carcajada cada vez que leo gilipollas). Pero decir que no entienden un libro solo porque los modismos sean diferentes es una exageración, es el mismo idioma, así que como dicen en mi rancho: "póngale menos crema a sus tacos".
Sin intención de ofender (luego se lo toman personal) pero no encuentro otra expresión, me he dado cuenta que a los españoles les gusta todo masticado y en la boca. Alboroto similar hacen cuando una película no esta doblada a "su" español y solo sale con subtitulos, para ustedes es inaceptable leer los subtítulos. La verdad es que este tipo de discusiones es equivalente a hacer una tormenta en un vaso de agua. Mi consejo es adáptense, véanlo por el lado bueno y van a enriquecer su vocabulario.

ETC.


lunes, 24 de agosto de 2015

Finalmente disponibles, las filmaciones de las jornadas dedicadas al "Ulises" de James Joyce


Finalmente, luego de sortear, en la medida de lo posible, numerosos inconvenientes técnicos, ya están subidas a youtube las mesas correspondientes al encuentro realizado por el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires en la Biblioteca Nacional, por los 70 años de la publicación de Ulises, de James Joyce, en la Argentina.

A quienes no les importe el orden, pueden ver y oír las filmaciones, alegremente mezcladas con el resto de las sesiones del Club en https://www.youtube.com/channel/UCHcdbt4-3M3d1uZl_p0tOYg

Pero quienes deseen recrear el orden de las dos jornadas, pueden seguir la secuencia propuesta a continuación:

Lunes 6 de julio de 2015
Lucas Petersen y Julia Benseñor :

Marietta Gargatagli y Silvia Camerotto:

Carlos Gamerro y Juan José Delaney:

Martes 7 de julio de 2015
Marcelo Zabaloy, Eugenio Conchez y Jorge Fondebrider:

Eduardo Lago y Luis Chitarroni

Barry McCrea y Jorge Fondebrider



viernes, 21 de agosto de 2015

Hallan en México una conferencia de Breton que se creía perdida

La noticia tiene ya unos meses, pero no importa. Según informó Virginia Bautista en el diario Excelsior, de México, del 18 de junio pasado, apareció una conferencia perdida de André Breton, que integrara la colección de materiales que el poeta francés generó durante su estancia mexicana. La edición se conocerá en la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara.


Hallan texto de André Breton
  
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de junio.- La editorial Auieo prepara el lanzamiento mundial de una de las conferencias que el poeta y ensayista francés André Breton (1896-1966) dictó en México, durante su estancia en el país del 18 de abril al 1 de agosto de 1938, que se consideraba perdida, afirma Marco Perilli.

El editor del sello artesanal que nació en Italia como una revista literaria en 1998, y que en 2001 se convirtió en editorial, la cual se estableció en México en 2011, adelanta que el texto extraviado del teórico del surrealismo fue encontrado por el poeta Jaime Moreno Villarreal hace unos tres años en los archivos que alberga la Casa Azul de Frida Kahlo.

Este hallazgo ha hecho posible que por primera vez se publiquen juntas, en coedición con el Museo Frida Kahlo y traducidas por Moreno Villarreal, las conferencias que Breton impartió en diversas sedes de la Ciudad de México.

“Habían sido editadas por separado, en fragmentos, y es la primera vez que se publican en su conjunto. De una de éstas se tenía información, pero faltaba el texto. Cuando se cumplió la fecha que el pintor Diego Rivera había puesto como límite para abrir sus archivos y los investigadores pudieron revisarlos, Jaime Moreno encontró la conferencia perdida. Nos contactamos con Aube Breton, hija de André, y nos autorizó publicarla. Ni siquiera en Francia se conoce.

“El volumen tendrá un prólogo de Moreno Villarreal, que marca históricamente las conferencias; vienen las traducciones, lecturas de poemas que Breton dio en México y una fotografía del poeta con dedicatoria para Frida Kahlo, entre otras imágenes”, detalla Pirelli.

Perteneciente a la colección de ensayos Autoria, que arrancó en 2008, este título es una de las cuatro novedades que Auieo tendrá listas en octubre próximo y que presentará durante la 29 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se realizará del 28 de noviembre al 6 de diciembre.

Auieo, con un catálogo total de 33 títulos que se exhibirán por primera vez en la retrospectiva que se inaugura hoy en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, publicará este año tres libros más: El cuento del Gordo carpintero, escrito en Florencia en el siglo XV, y Para una tumba de Anatole, de Stéphane Mallarmé, ambos en la serie Mandrágora; y La señora de las moscas, de Manuel Marín, en la colección dedicada al arte A, que reproduce una secuencia de esculturas que había expuesto en el Museo José Luis Cuevas.

El cuento del Gordo carpintero, añade Perilli, narra la historia de un grupo de amigos, guiados por Filippo Brunelleschi, que convence a un carpintero de que es otro: “El proceso de reconocimiento, identificación y construcción del yo, enreda al personaje en una serie de acciones que lo llevan a cuestionarse sobre la precariedad del ser.

“En 2008 lo publicamos en Autoria, con la traducción de Mariapia Lamberti, primera versión al castellano. Pero la edición de Mandrágora será bilingüe, con un Paréntesis de Verónica Gerber Bicecci y dibujos del pintor italiano Giorgio Perilli”, indica.

Y el de Mallarmé, señala, recoge 200 fragmentos –líneas entrecortadas, palabras, suspensiones– que el poeta apuntó durante la agonía de su hijo y después de su muerte. “También en edición bilingüe, se presenta con la traducción y un postfacio de Adolfo Echeverría, con un paréntesis de Carlos Reygadas e ilustraciones de Gabriel Macotela”.

Primera retrospectiva
Perilli explica en entrevista que la muestra Auieo: una retrospectiva es la primera revisión que realizan del proyecto nacido hace 17 años, si se contemplan los ocho números de la revista, pero que tiene 14 años como editorial, primero en Italia, donde se publicaron seis títulos, y luego México.

“Nos gustan más los números nones, por eso los festejamos. La idea de la exposición es ver a distancia el conjunto para abarcarlo mejor. Es la primera vez que veo todos los libros abiertos y los grabados, las imágenes, expuestos de esta manera, con un lugar propio. Le da un valor, una secuencia y una lectura diferentes”, destaca.

El también cuentista y ensayista afirma que en Italia publicaban preferentemente autores mexicanos que por primera vez se traducían al italiano, como Gerardo Deniz, Alberto Ruy Sánchez o Fabio Morábito. Pero también a escritores como Octavio Paz, con obras como Águila o Sol, que no se habían traducido al italiano; o como Opere complete (e altri racconti), de Augusto Monterroso, de la que se propuso una nueva traducción.
Auieo se ha caracterizado por tirajes pequeños, de 550 ejemplares, y numerados, los primeros 100 firmados por el autor. “Las portadas están realizadas artesanalmente, con tipos móviles. Cada libro contiene un dibujo impreso”, apunta.

El editor agrega que desde hace nueve años trabajan en la confección de un libro de artista, un ejemplar único que aún es un work in progress, el cual no se exhibirá en la retrospectiva.

“Por la cercanía de muchos artistas plásticos y escritores surgió la idea de hacer un álbum colectivo. El primero fue José Clemente Orozco Farías y la participación más reciente es del escritor Jorge Esquinca, pero la mitad de las páginas está en blanco.

“Cada quien ha tenido total libertad de creación, no ha habido ningún tipo de restricciones, ni de tema, espacio u orden, para dibujar, hacer collages o escribir. Hay intervenciones de tres líneas o seis páginas”, explica.

El egresado de la Universidad de Florencia dice que este álbum ha ido de casa en casa de los creadores, en Italia, Francia y México, no todos autores de Auieo, y que la idea es completarlo. “Por el momento no hay planes de reproducirlo. Ya han pasado nueve años, si en otros nueve años se completa ya veremos qué proyecto podemos hacer”, concluye.


jueves, 20 de agosto de 2015

Lectura de Colum McCann en la Librería Norte

La Embajada de Irlanda y la Librería Norte
invitan a la presentación del libro Transatlántico, de Colum McCann.
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El escritor nacido en Dublín en 1965, es autor entre otros libros, de Perros que cantan y Que el vasto mundo siga girando.
El Embajador de Irlanda, Justin Harman, presentará al escritor McCann, quien leerá fragmentos de Transatlántico y conversará con Jorge Fondebrider, poeta y traductor.
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Jueves 20 de Agosto a las 19:30 hs.

Av. Las Heras 2225 ​(CABA)

miércoles, 19 de agosto de 2015

Benjamin en zunga: ¿sueño o pesadilla?

El 16 de agosto pasado, Damián Tabarovsky publicó en el diario Perfil la siguiente columna en la que, a partir de una reciente traducción de las cartas entre Walter Benjamin y Erich Auerbach, publicada por la muy activa editorial Ediciones Godot, se permite una curiosa ensoñación.

Imaginando a Benjamin

A esta altura va resultando evidente señalar que el catálogo de Ediciones Godot –en especial la colección Exhumaciones– es de lo más interesante que se está editando en Buenos Aires. En estos días, en esa editorial y en esa colección, acaba de aparecer una breve pero muy rica Correspondencia entre Erich Auerbach y Walter Benjamin. 1935-1937, con traducción y estudio preliminar a cargo de Raúl Rodríguez Freire. En la primera carta reportada, del 25 de septiembre de 1935, escrita desde Roma, Auerbach le dice a Benjamin, en el contexto de la decisión de ambos de exiliarse de la Alemania nazi: “Pensé en usted por lo menos hace un año, cuando se buscaba un profesor para que enseñara literatura alemana en San Pablo (…) le informé sobre esto a las instancias correspondientes, pero no dio resultado”. Es decir que, como señala la nota 25 de la edición de Godot y el propio Rodríguez Freire en la introducción, Auerbach recomendó sin éxito a Benjamin para un puesto de profesor en la Universidad de San Pablo. ¿Qué hubiera pasado si la recomendación hubiera prosperado y Benjamin hubiera ido a vivir a Brasil? No hace falta decir que es imposible saberlo, aunque podemos jugar un poco a imaginarnos. De hecho, creo, lo más cerca que estuvo Benjamin del trópico fue en Ibiza en 1932 y 1933 (donde escribió uno de sus textos clave: Experiencia y pobreza), a miles de kilómetros de San Pablo, a varias decenas del porcentaje de humedad habitual de Brasil, pero con una temperatura que bien puede compararse. En Experiencia y pobreza. Walter Benjamin en Ibiza, floja biografía de la residencia de Benjamin en la isla, escrita por el poeta ibicenco Vicente Valero, se menciona su dificultad para adaptarse al calor, más allá de que el libro incluye una hermosa foto de Benjamin, con anteojos de sol y con un rostro que refleja auténtico placer, navegando en un barquito junto a unos amigos por la Bahía de San Antonio, en mayo de 1933.

Pero si algo tiene de interesante imaginar a Benjamin en Brasil no es por esa cuestión climática, finalmente secundaria y hasta irrelevante, sino por lo que estaba pasando en San Pablo a mediados de los años 30, es decir, diez años después de la Semana de Arte Moderno de San Pablo, de 1922. Benjamin hubiera llegado a la ciudad latinoamericana con el marco más vanguardista de la región; una escena de una radicalidad estética, una creatividad literaria y un rigor intelectual que no tenía nada que envidiarle a la que, en la misma época, sucedía en las principales capitales de Europa. Imaginemos por un momento a Benjamin con Manuel Bandeira, conversando sobre hachís y drogas a partir de Nâo sei dançar (“Uns tomam éter, outros cocaína./ Eu já tomei tristeza, hoje tomo alegría”), pensando en los avatares del Partido Comunista de Brasil, que había sido fundado una década antes, discutiendo sobre estética y política con Mário de Andrade. Pero nada de eso ocurrió. Y en mi opinión imaginaria, nunca hubiera ocurrido: Benjamin era un típico judío alemán afrancesado de izquierda, poco propenso a vincularse con otro mundo que no fuera el suyo. Mundo que estaba a punto de desaparecer para siempre. Su suicidio, entre otros modos, también puede comprenderse como una imposibilidad para pensarse en Estados Unidos o en cualquier otro sitio ajeno a su mundo perdido.


martes, 18 de agosto de 2015

Los colegas colombianos se ponen las pilas


LA ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE TRADUCTORES E INTÉRPRETES (ACTI)


LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
DEPARTAMENTO DE LENGUAS EXTRANJERAS

Convocan a investigadores, docentes y profesionales en lenguas, lingüística y
traducción a participar en calidad de ponentes en el

IV COLOQUIO INTERNACIONAL
Al derecho y al revés: la traducción desde una perspectiva de derechos

TRADUCCIÓN Y DERECHOS

Bogotá, 30 de septiembre y 1 y 2 de octubre de 2015
Universidad Nacional de Colombia


Presentación
El IV Coloquio Internacional “Al derecho y al revés: la traducción desde una perspectiva de derechos” pretende ofrecer un espacio de reflexión en torno a los derechos inherentes y asociados a la traducción.. Es así como da cabida a los temas de traducción y género, el estatus de las lenguas indígenas, la lengua de señas y los derechos de autor de los traductores. Asimismo, busca crear un escenario de discusión en torno a la Ley sobre Traducción y toma como referente los proyectos de ley vigentes en México y Argentina y la viabilidad de una futura Ley sobre la Traducción en Colombia.

Invitados Especiales
FRANCIA
Sr. Vincent Monadé, Presidente del Centre National du Livre de Francia.

CANADÁ
Sra. Nicole Sévigny, exdirectora de Estrategias de Normalización en la Dirección de la Normalización Terminológica del Bureau de la Traduction del gobierno de Canadá. 

MÉXICO
Sr. Arturo Vázquez Barrón, Coordinador de Formación de Traductores del Centro Profesional de Traducción e Interpretación del IFAL, de la Embajada de Francia en México.

Líneas temáticas
El coloquio abre la discusión a ponentes interesados en las siguientes líneas que serán abordadas por expertos internacionales y nacionales:

1. Lenguas y minorías
2. Traducción y género
3. Lenguas nativas en Colombia
4. Derechos de autor del traductor
5. Lenguas de señas
6. Ley sobre la Traducción en Colombia
7. Investigación en traductología

Ponentes convocados
Docentes e investigadores en traducción
Investigadores en lingüística y ciencias sociales
Traductores profesionales
Lingüistas, etnoeducadores

Destinatarios del coloquio
Estudiantes, Docentes e Investigadores en Lingüística y Ciencias Sociales
Estudiantes, Docentes e Investigadores en Traducción y Lingüística Aplicada
Traductores Profesionales, Centros Culturales, Revistas Literarias.

Modalidad de solicitud para ponentes
Para participar en el coloquio en calidad de ponente, se ruega a los interesados diligenciar el siguiente formulario y enviarlo por correo electrónico (coloquio2015@traductorescolombia.com) a más tardar el 15 de julio de 2015, junto con una sinopsis de 200 palabras.


Nombre:
Identificación: C.C. [   ] C.E. [… ] P.P. [.. ]
Docente […] Investigador  [,,,] -Estudiante […] Traductor […]
Nombre ponencia:
Sinopsis (200 palabras aprox.):







Serán seleccionadas las ponencias de mayor pertinencia y aporte al coloquio, en cuyo caso el ponente deberá enviar la ponencia vía electrónica en formato PDF antes del 1 de septiembre de 2015. Las ponencias no deberán exceder los 25 minutos de presentación. No se prevé remuneración alguna por la participación, ni costo alguno por participar en calidad de ponente.


Lugar
Auditorio Margarita González
Edificio Rogelio Salmona
Universidad Nacional de Colombia
Sede Bogotá
Ciudad Universitaria
Carrera 30 Nº 45-03

Bogotá, D.C., Colombia

lunes, 17 de agosto de 2015

"El sonido es relevante"

Con fecha del 13 de agosto pasado, Matías Serra Bradford publicó en la revista Otra Parte, en su versión on line semanal (www.revistaotraparte.com/semanal) el siguiente artículo a propósito de los problemas de traducción que plantea Ulises, de James Joyce,

Los traductores del Ulises y la traición

Hay escritores –James Joyce es uno– para quienes es imprescindible la historia de la literatura; para otros no cumple casi ninguna función, o simulan no otorgársela, o creen que no conviene asomarse a esa perspectiva de doble fuga, hacia atrás y hacia adelante. Les sucede a pintores y artistas con relación a la historia técnica de su disciplina. El itinerario interior y exterior del  Ulises es, para empezar, una historia de pruebas de galera amplificadas hasta la última hora, erratas voluntarias e involuntarias, censuras y requisiciones. Estos avatares tuvieron su eco y prolongación en las sucesivas traducciones a los más diversos idiomas, y en los pleitos, largos como la propia novela, sobre este y aquel punto del texto. Pareciera haberse vuelto un libro ante el cual se es más exigente con la traducción que con el original. No es sorprendente que provoque estos fenómenos el que probablemente sea el suceso bibliográfico y filológico más notable del siglo XX.

El pionero E. R. Curtius señaló que “cada pasaje, cada frase, cada fragmento de oración se hace sólo inteligible si es puesto en relación con otros […] Hay que leer el Ulises como una pintura; podría incluso imprimirse como tal. Para entenderlo de veras habría que tener presente en la mente la obra entera al leer cada frase, exigencia que roza lo imposible”. Según esta prescripción habría que leerlo dos veces, habiéndolo memorizado a la perfección la primera vuelta:  Funes Goes to Dublin. Habría, entonces, que traducirlo dos veces. (Tal vez Jung creía que cortaba camino cuando leyó el  Ulises de atrás hacia adelante).

Joyce era complicado hasta para cruzarse de piernas, y una pose, igual que una anécdota, puede condensar una poética. En una oportunidad dijo que la gente no valora las cosas que le son dadas gratuitamente: “Incluso un gato de la calle preferiría robarse subrepticiamente un viejo hueso del tacho de la basura que comerse una costilla bien cocinada de tu plato”. Joyce era capaz de revisar un pasaje de Finnegans Wake que no consideraba “lo suficientemente oscuro” y a la vez de colaborar interesadamente en las exégesis que redactaban abnegados contemporáneos como Stuart Gilbert y Frank Budgen. Si el afán de ser comprendido no funciona como antónimo de la sed de hermetismo, enFinnegans Wake delató una ambición paralela y no tan inusual: la de confundir incomprensión con admiración. Sus traductores se han vuelto expertos en su numismática de dos caras. El desparpajo demótico de Joyce, por ejemplo, requiere para su apreciación de un alto sentido de lo popular y de lo poético. También lo exige la traducción. “No necesito repetir que cada nueva clase de escritor desarrolla una nueva clase de lector; cada genio produce una legión de jóvenes insomnes”, señalaba el profesor Nabokov. Bien podría reemplazarse “jóvenes” por “traductores”.

En todo caso, si Joyce buscaba mantener ocupados a los críticos durante un siglo, está consiguiendo otro tanto con los traductores. Y desliza en el Ulises un indicio de gratitud mientras glosa a Shakespeare, infiltrando una posible definición del traductor: “Ahora es un fantasma, una sombra… una voz sólo escuchada en el corazón de aquel que es la sustancia de su sombra, el hijo consustancial al padre”. El traductor es a Joyce lo que este fue a Shakespeare, lo que Hamlet a su padre (y recordamos, de paso, el lugar que ocupa la paternidad en el  Ulises).

Es tentadora la idea de imaginar al traductor como el verdadero “hombre del impermeable” con el que, en el interior del  Ulises, Joyce efectúa su (des)aparición mientras en otra habitación del libro Stephen Dedalus comenta acerca de la presencia solapada de Shakespeare en sus obras. Hay grados de ocultamiento en un traductor –más en primer plano o más replegado– y este se gana su autoridad desapareciendo. Son precisamente las omisiones rápidamente detectables –cuando por capricho digno de autor decide no traducir una palabra– las que lo vuelven riesgosamente conspicuo.

En ese interludio shakesperiano se dice, a propósito del bardo, que “un hombre de genio no comete errores. Sus errores son voluntarios y son portales de descubrimiento”. El último traductor –será el penúltimo, el antepenúltimo, y así sucesivamente, en grados de heroísmo no decreciente– acá prefiere: “y son a la vez las puertas del conocimiento”. Ese “a la vez” no existe en el original, y es otra de las instancias en que se desestabiliza con criterio la noción de exactitud en una traducción. El traductor, para no caer seguido en la tentación de infidelidad, está inducido a pensar que tampoco en el genio de Joyce existen errores, y es por una razón derivada de esta que conviene que el traductor trabaje solo, para cometer una sola clase de errores, para que  la voz  sea una, como lo es en Joyce aunque navegue y entinte las aguas de estilos disímiles.

Joyce siempre quiso conquistar por su voz –lo perseguía una abortada carrera en “el palacio del canto” y nunca hizo tanto por otro como por el tenor John Sullivan– y una voz conquista por lo que es, no por lo que dice. Escribía con el oído y esa acrobacia es imposible de replicar (para no abundar en los desafíos que presenta la cantidad de construcciones posibles que inauguró, sobre todo de corte telegramático). El sonido es relevante hasta por el modo en que el propio Joyce pronunciaba ciertas palabras, como Dedalus (que no profería como dead, según cuenta su biógrafo Ellmann, y borraba así eventuales interpretaciones facilistas). El  Ulises es aliterativo y onomatopéyico y el detalle es que el oído de Joyce trabajaba en inglés; el traductor debe construir un oído entero en su propia lengua.

La fragilidad del traductor del Ulises se hace eco de la precariedad de la propia novela, que sufrió modificaciones y adiciones hasta dos días antes de imprimirse. La problemática que le plantea Joyce al traductor es paralela –un eco– de la que le plantea al lector, en cuanto a expectativas y enigmas. No son pocas las instancias en que la traducción está indirectamente planteada en la novela, y el cortejo con el malentendido que implica la traducción se cifra en la escena en que Bloom lee en un libro la palabra “metempsychosis”, que pronuncia a su mujer así: “met him pike hoses”. A Joyce hay que leerlo y oírlo. Involuntariamente, sigue siendo un gran promotor de las escuelas Berlitz (y afines), en las que trabajó a regañadientes.

La fantasía de infidelidad lo hacía escribir al autor de  Dublineses; la ambivalente realidad de la fidelidad hace trabajar horas extras a los traductores de su obra. Hay como una credibilidad general que el traductor debe conquistar, y que se juega sobre todo en los principios y finales de capítulos. Hay algo en la respiración que impregna una traducción igual que lo hace con un escrito original. Es como si hubiera que reproducir el código genético, preverbal por decirlo así, del original –capturar “el enigma de un modo”, al que Joyce aludió en un borrador–, algo que con los atenuantes y hallazgos de cada caso lograron el fundacional Salas Subirat y el recienvenido Marcelo Zabaloy, en la edición que acaba de publicar Cuenco de Plata. “Nada importa excepto la cualidad / del afecto”, anotó su amigo Pound en un poema que no era ajeno a Joyce.

Promover un certamen intercontinental de traductores, en el que fuera más importante que cada nueva versión se comparara con las precedentes en lugar de cotejarla contra el original, lo convertiría todo en un juego de permutaciones y combinatorias apadrinado por el Oulipo de Queneau. Confrontar las versiones por frases sueltas hace pensar en esos contratos que se firman entre compañías de varios países, cuyas cláusulas se discuten en distintos idiomas y en los que se prorroga indefinidamente la firma del acuerdo. Con el original de Joyce nos llega filtrada –parodiada, homenajeada– una parte de la historia de la prosa en lengua inglesa. Diversas traducciones del  Ulises van creando otro linaje. Se tiene la impresión de que una traducción de Joyce al castellano –o a cualquier otra lengua– sonará invariablemente como cuando se traduce a Chaucer o a Montaigne a un inglés o francés contemporáneos. Una mayor legibilidad al precio de un aplanamiento cómodo y desparejo. Curiosamente, la traducción desnudará para algunos la inutilidad de buena parte de la experimentación lingüística de Joyce. (No debería olvidarse que es un excelente narrador nato cuando quiere, y tal vez no haber querido ser solamente eso torció su destino para siempre). Que Joyce tenga gracia para traducir los mecanismos mentales demuestra justamente la incorrección del procedimiento: la mente no piensa con lenguaje ni permanente ni únicamente. Lo de Joyce es una aberración psicológica y un triunfo literario.

Con un autor que tiende a deformar tantas cosas, cobran relieve los puntos centrales de toda traducción. El cambio del orden original de la oración y cuestiones de énfasis. La traducción de la puntuación (sobre todo en una novela que es asimismo una historia de la puntuación). Lo paródico y lo irónico son de difícil traslación, y es harto difícil traducir la mala escritura deliberada que hay en el capítulo Eumeo, por caso. El traductor descansa con los nombres y los topónimos, lo único que permanece intacto del idioma original y que cortésmente hace lo posible para que el lector no olvide que se trata de una traducción.

Por efecto de estilo, Joyce tienta a sobretraducir y a considerar como lo que se llamaba  “palabras-valija” a ciertas palabras compuestas, que son en verdad el pan diario del inglés, sobre todo escrito. Traducir “rutilojo” para  glittereyed (de ojos luminosos), “capaverde lampamesa” para greencapped desklamp (lámpara de escritorio de pantalla verde) y “ojo-santo” para  holyeyed  (de mirada santulona) es dar por sentado que Joyce era un entusiasta incorregible y alucinado del Boggle o del Scrabble que eliminaba guiones para sumar “puntos letra”. Pero no se puede ser ingrato con los mártires, y una edición como la de Cuenco de Plata merece dar varias vueltas por tierras castellanas, tocando incluso, como Molly Bloom hacia el final de la novela, destinos como Ronda, Algeciras y Gibraltar. Al  Ulises se lo puede leer caminando y esta versión merece ser leída de pie.